Lecturas domingos anteriores

DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Is 62, 1-5

Se regocija el marido con su esposa

 

Lectura del libro de Isaías.

POR amor a Sión no callaré,
     por amor de Jerusalén no descansaré,
     hasta que rompa la aurora de su justicia,
     y su salvación llamee como antorcha.
Los pueblos verán tu justicia,
     y los reyes tu gloria;
     te pondrán un nombre nuevo,
     pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor
     y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán «Abandonada»,
     ni a tu tierra «Devastada»;
     a ti te llamarán «Mi predilecta»,
     y a tu tierra «Desposada»,
     porque el Señor te prefiere a ti,
     y tu tierra tendrá un esposo.
Como un joven se desposa con una doncella,
     así te desposan tus constructores.
     Como se regocija el marido con su esposa,
     se regocija tu Dios contigo.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 9-10a y c (R/.: 3)

R/.   Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

 

        V/.   Cantad al Señor un cántico nuevo,
                cantad al Señor, toda la tierra;

                cantad al Señor, bendecid su nombre.   R/.

 

        V/.   Proclamad día tras día su victoria.
                Contad a los pueblos su gloria,
                sus maravillas a todas las naciones.   
R/.

 

        V/.   Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
                aclamad la gloria y el poder del Señor,
                aclamad la gloria del nombre del Señor.   
R/.


        V/.   Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
                tiemble en su presencia la tierra toda.
                Decid a los pueblos: «El Señor es rey:
                él gobierna a los pueblos rectamente».   
R/.
 

SEGUNDA LECTURA

1 Cor 12, 4-11 

El mismo y único Espíritu reparte en particular como él quiere

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

HERMANOS:
Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.
Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.
Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A éste le ha concedido hacer milagros; a aquél, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas.
El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. 2 Tes 2, 14

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Dios nos llamó por medio del Evangelio,
        para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 2, 1-11

Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice:
    «No tienen vino».
Jesús le dice:
    «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora».
Su madre dice a los sirvientes:
    «Haced lo que él os diga».
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dice:
    «Llenad las tinajas de agua».
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les dice:
    «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo».
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice:
    «Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».
Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Palabra del Señor.

 

 

 

BAUTISMO DEL SEÑOR

 

 

PRIMERA LECTURA

Is 42, 1-4. 6-7

Mirad a mi siervo, en quien me complazco

 

Lectura del libro de Isaías.

ESTO dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
     mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
     manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
     no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
     la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
     hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
Yo, el Señor,
     te he llamado en mi justicia,
     te cogí de la mano, te formé
     e hice de ti alianza de un pueblo
     y luz de las naciones,
     para que abras los ojos de los ciegos,
     saques a los cautivos de la cárcel,
     de la prisión a los que habitan en tinieblas».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 28, 1b y 2. 3ac-4. 3b y 9c-10 (R/.: 11b)

R/.   El Señor bendice a su pueblo con la paz.

 

        V/.   Hijos de Dios, aclamad al Señor,
                aclamad la gloria del nombre del Señor,
                postraos ante el Señor en el atrio sagrado.   
R/.

 

        V/.   La voz del Señor sobre las aguas,
                el Señor sobre las aguas torrenciales.
                La voz del Señor es potente,
                la voz del Señor es magnífica.   
R/.

 

        V/.   El Dios de la gloria ha tronado.
                En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
                El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
                el Señor se sienta como rey eterno.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Hch 10, 34-38 

Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo

 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles.

EN aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
     «Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Mc 9, 7

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Se abrió el cielo, y se oyó la voz del Padre:
        «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo».   
R/.

 

EVANGELIO

Lc 3, 15-16. 21-22

Jesús se bautizó. Mientras oraba, se abrió el cielo

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
    «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego».
Y sucedió que, cuando todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado; y, mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre él con apariencia corporal semejante a una paloma y vino una voz del cielo:
    «Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco».

Palabra del Señor.

 

 

 

 

 

SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

6 de enero

PRIMERA LECTURA

Is 60, 1-6

La Gloria del Señor amanece sobre ti

 

Lectura del libro de Isaías.

¡LEVÁNTATE y resplandece, Jerusalén,
porque llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!
Las tinieblas cubren la tierra,
     la oscuridad los pueblos,
     pero sobre ti amanecerá el Señor,
     y su gloria se verá sobre ti.
Caminarán los pueblos a tu luz,
     los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira:
     todos ésos se han reunido, vienen hacia ti;
     llegan tus hijos desde lejos,
     a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás, y estarás radiante;
     tu corazón se asombrará, se ensanchará,
     porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti,
     y a ti llegan las riquezas de los pueblos.
Te cubrirá una multitud de camellos,
     dromedarios de Madián y de Efá.
Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso,
     y proclaman las alabanzas del Señor.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 71, 1bc-2. 7-8. 10-11. 12-13 (R/.: cf. 11)


R/.   Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

 

        V/.   Dios mío, confía tu juicio al rey,
                tu justicia al hijo de reyes,
                para que rija a tu pueblo con justicia,

                a tus humildes con rectitud.   R/.

 

        V/.   En sus días florezca la justicia
                y la paz hasta que falte la luna;
                domine de mar a mar,
                del Gran Río al confín de la tierra.   
R/.

 

        V/.   Los reyes de Tarsis y de las islas
                le paguen tributo.
                Los reyes de Saba y de Arabia
                le ofrezcan sus dones;
                postrense ante él todos los reyes,
                y sirvanle todos los pueblos.   
R/.


        V/.   Él librará al pobre que clamaba,
                al afligido que no tenía protector;
                él se apiadará del pobre y del indigente,
                y salvará la vida de los pobres.   
R/.
 

SEGUNDA LECTURA

Ef 3, 2-3a. 5-6 

Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos de la promesa 

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

HERMANOS:
Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor de vosotros, los gentiles.
Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Mt 2, 2

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Hemos visto salir su estrella
        y venimos a adorar al Señor.   
R/.

 

EVANGELIO

Mt 2, 1-12

Venimos a adorar al Rey

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

HABIENDO nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
    «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
    «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
        “Y tú, Belén, tierra de Judá,
        no eres ni mucho menos la última
        de las poblaciones de Judá,
        pues de ti saldrá un jefe
        que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
    «ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.

SAGRADA FAMILIA: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

30 de diciembre de 2018

 

PRIMERA LECTURA

Eclo 3, 2-6. 12-14

El que teme al Señor honra a sus padres

 

Lectura del primer libro de Eclesiástico.

EL Señor honra más al padre que a los hijos
     y afirma el derecho de la madre sobre ellos.
Quien honra a su padre expía sus pecados,
     y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.
Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos
     y cuando rece, será escuchado.
Quien respeta a su padre tendrá larga vida,
     y quien honra a su madre obedece al Señor.
Hijo, cuida de tu padre en su vejez
     y durante su vida no le causes tristeza.
Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él
     y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.
Porque la compasión hacia el padre no será olvidada
     y te servirá para reparar tus pecados.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 127, 1-2. 3. 4-5 (R/.: cf. 1)

R/.   Dichosos los que temen al Señor
        y siguen sus caminos.

 

        V/.   Dichoso el que teme al Señor
                y sigue sus caminos.
                Comerás del fruto de tu trabajo,

                serás dichoso, te irá bien.   R/.

 

        V/.   Tu mujer, como parra fecunda,
                en medio de tu casa;
                tus hijos, como renuevos de olivo,
                alrededor de tu mesa.   
R/.

 

        V/.   Esta es la bendición del hombre
                que teme al Señor.
                Que el Señor te bendiga desde Sion,
                que veas la prosperidad de Jerusalén
                todos los días de tu vida.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Col 3, 12-21

La vida de familia vivida en el Señor

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.

HERMANOS:
Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.
Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro.
El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.
Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.
Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo.
Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente.
Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.
Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.
Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan el ánimos.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Col 3, 15a. 16a

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón;
        la palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza.  
 R/.

 

EVANGELIO

Lc 2, 41-52

Los padres de Jesús lo encontraron en medio de los maestros

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

LOS padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.
Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.
Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
    «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».
Él les contestó:
    «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».
Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.


Palabra del Señor.

 

Lecturas alternativas para los años C

 

PRIMERA LECTURA

1 Sam 1, 20-22. 24-28

Samuel queda cedido al Señor de por vida

 

Lectura del primer libro de Samuel.

AL cabo de los días Ana concibió y dio a luz un hijo, al que puso por nombre Samuel, diciendo:
    «Se lo pedí al Señor».
El esposo Elcaná y toda su casa subieron a ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir su voto. Ana, en cambio, no subió, manifestando a su esposo:
    «Esperemos hasta que el niño sea destetado. Entonces lo llevaré, lo ofreceré al Señor y se quedará allí para siempre».
Una vez destetado, lo subió consigo, junto con un novillo de tres años, unos cuarenta y cinco kilos de harina y un odre de vino. Lo llevó a la casa del Señor a Siló y el niño se quedó como siervo. Inmolaron el novillo y presentaron el niño a Elí.
Ella le dijo:
    «Perdón, por tu vida, mi señor, yo soy aquella mujer que estuvo aquí en pie ante ti, implorando al Señor. Imploré este niño y el Señor me concedió cuanto le había pedido. Yo, a mi vez, lo cedo al Señor. Quede, pues, cedido al Señor de por vida».
Y se postraron allí ante el Señor.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 83, 2-3. 5-6. 9-10 (R/.: cf. 5a)

R/.   ¡Dichosos los que viven en tu casa, Señor!

 

        V/.   ¡Qué deseables son tus moradas,
                Señor del universo!
                Mi alma se consume y anhela
                los atrios del Señor,
                mi corazón y mi carne

                retozan por el Dios vivo.   R/.

 

        V/.   Dichosos los que viven en tu casa,
                alabándote siempre.
                Dichosos el que encuentra en ti su fuerza,

                y tiene tus caminos en su corazón.   R/.

 

        V/.   Señor del universo,
                escucha mi súplica,
                atiéndeme, Dios de Jacob.
                Fíjate, oh Dios, escudo nuestro,

                mira el rostro de tu Ungido.   R/.

 

SEGUNDA LECTURA

1 Jn 3, 1-2. 21-24

Somos llamados hijos de Dios, pues ¡lo somos!

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

QUERIDOS hermanos:
Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para nos llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.
Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Queridos, si el corazón no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Cuanto pidamos los recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó.
Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Hch 16, 14b

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Abre, Señor, nuestro corazón,
        para que aceptemos las palabras de tu Hijo.   
R/.

 

EVANGELIO

Lc 2, 41-52

Los padres de Jesús lo encontraron en medio de los maestros

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

LOS padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.
Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.
Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
    «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».
Él les contestó:
    «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».
Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.


Palabra del Señor.

 

 

NATIVIDAD DEL SEÑOR

25 de diciembre de 2018

 

MISA DEL DÍA

 

PRIMERA LECTURA

Is 52, 7-10

Verán las confines de la tierra la salvación de nuestro Dios

 

Lectura del libro de Isaías.


QUÉ hermosos son sobre los montes
     los pies del mensajero que proclama la paz,
     que anuncia la buena noticia,
     que pregona la justicia,
     que dice a Sión: «¡Tu Dios reina!».
Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro,
     porque ven cara a cara al Señor,
     que vuelve a Sion.
Romped a cantar a coro,
     ruinas de Jerusalén,
     porque el Señor ha consolado a su pueblo,
     ha rescatado a Jerusalén.
Ha descubierto el Señor su santo brazo
     a los ojos de todas las naciones,
     y verán los confines de la tierra
     la salvación de nuestro Dios.

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4. 5-6 (R/.: 3cd)

R/.   Los confines de la tierra han contemplado
        la salvación de nuestro Dios.

 

        V/.   Cantad al Señor un cántico nuevo,
                porque ha hecho maravillas.
                Su diestra le ha dado la victoria,

                su santo brazo.   R/.

 

        V/.   El Señor da a conocer su salvación,
                revela a las naciones su justicia.
                Se acordó de su misericordia y su fidelidad

                en favor de la casa de Israel.   R/.

 

        V/.   Los confines de la tierra han contemplado
                la salvación de nuestro Dios.
                Aclama al Señor, tierra entera;

                gritad, vitoread, tocad.   R/.

 

        V/.   Tañed la cítara para el Señor,
                suenen los instrumentos:
                con clarines y al son de trompetas,

                aclamad al Rey y Señor.   R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 1, 1-6

Dios nos ha hablado por el Hijo

 

Lectura de la carta a los Hebreos.


EN muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos.
Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de la Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.
Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: “Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy”; y en otro lugar: “Yo seré para él un padre, y el será para mi un hijo”?
Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice: “Adórenlo todos los ángeles de Dios»”

 

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Lc 2, 10-11

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Nos ha amanecido un día sagrado;
        venid, naciones, adorad al Señor,
        porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra.   
R/.

 

EVANGELIO (forma larga)

Jn 1, 1-18

El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan:
     éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba;
     el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
     ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.


Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)

Jn 1, 1-5. 9-14

El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba;
     el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
     ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.


Palabra del Señor.

 

 

 

 

NATIVIDAD DEL SEÑOR

 

MISA DE MEDIANOCHE



En las Misas que se celebran el día de Navidad se utilizan los siguientes formularios. Se pueden elegir las lecturas más aptas de una de las tres Misas teniendo en cuenta la conveniencia pastoral de cada asamblea.
 

PRIMERA LECTURA

Is 9, 1-6

Un hijo se nos ha dado

 

Lectura del libro de Isaías.

                         
EL pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;
     habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.
Acreciste la alegría, aumentaste el gozo;
     se gozan en tu presencia, como gozan al segar,
     como se alegran al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor, el yugo de su carga,
     el bastón de su hombro,
          los quebrantaste como el día de Madián.
Porque la bota que pisa con estrépito
     y la túnica empapada de sangre
     serán combustible, pasto del fuego.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado:
     lleva a hombros el principado, y es su nombre:
     «Maravilla de Consejero, Dios fuerte,
     Padre de eternidad, Príncipe de la paz».
Para dilatar el principado, con una paz sin límites,
     sobre el trono de David y sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
     con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre.
El celo del Señor del universo lo realizará.

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 95, 1-2a. 2b-3. 11-12. 13 (R/.: cf. Lc 2, 11)


R/.   Hoy nos ha nacido un Salvador:
        el Mesías, el Señor.

 

        V/.   Cantad al Señor un cántico nuevo,
                cantad al Señor, toda la tierra;

                cantad al Señor, bendecid su nombre.   R/.

 

        V/.   Proclamad día tras día su victoria.
                Contad a los pueblos su gloria,

                sus maravillas a todas las naciones.   R/.

 

        V/.   Alégrese el cielo, goce la tierra,
                retumbe el mar y cuanto lo llena;
                vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,

                aclamen los árboles del bosque.   R/.

 

        V/.   Delante del Señor, que ya llega,
                ya llega a regir la tierra:
                regirá el orbe con justicia

                y los pueblos con fidelidad.   R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Tit 2, 11-14

Se ha manifestado la gracia de Dios para todos los hombres

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito.


QUERIDO hermano:
Se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa, aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo, el cual se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, dedicado enteramente a las buenas obras.

 

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Lc 2, 10-11

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Os anuncio una buena noticia:
        hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor.   
R/.

 

EVANGELIO

Lc 2, 1-14

Hoy os ha nacido un Salvador

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

 

SUCEDIÓ en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio.
Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad.
También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.
En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.
El ángel les dijo:
    «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
    «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».


Palabra del Señor.

 

DOMINGO IV DE ADVIENTO

23 de diciembre de 2018

 

 

PRIMERA LECTURA

Miq  5, 1-4a

De ti saldrá el jefe de Israel

 

Lectura de la profecía de Miqueas.

 

ESTO dice el Señor:

«Y tú, Belén Efratá,
     pequeña entre los clanes de Judá,
     de ti voy a sacar
     al que ha de gobernar Israel;
     sus orígenes son de antaño,
     de tiempos inmemorables.

Por eso, los entregará
     hasta que dé a luz la que debe dar a luz,
     el resto de sus hermanos volverá
     junto con los hijos de Israel.

Se mantendrá firme,
     pastoreará con la fuerza del Señor,
     con el dominio del nombre del Señor, su Dios;
     se instalarán, ya que el Señor
     se hará grande hasta el confín de la tierra.
     Él mismo será la paz».

 

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal   79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19 (R/.: 4) 

R/.   Oh Dios, restáuranos,

        que brille tu rostro y nos salve.

 

        V/.   Pastor de Israel, escucha,

                tú que te sientas sobre querubines, resplandece;

                despierta tu poder y ven a salvarnos.   R/.

 

        V/.   Dios del universo, vuélvete:

                mira desde el cielo, fíjate,

                ven a visitar tu viña.
                Cuida la cepa que tu diestra plantó, 

                y al hombre que tú has fortalecido.   R/.

 

        V/.   Que tu mano proteja a tu escogido, 

                al hombre que tú fortaleciste. 

                No nos alejaremos de ti:

                danos vida, para que invoquemos tu nombre.   R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 10, 5-10

Aquí estoy para hacer tu voluntad

Lectura de la carta a los Hebreos.

 

HERMANOS:

Al entrar Cristo en el mundo dice:
«Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias.
Entonces yo dije: He aquí que vengo —pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí— para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad».

Primero dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley. Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».

Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

 

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Mt 1, 23

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, “Dios con nosotros”.   R/.

 

EVANGELIO

Lc 1, 39-45

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Lectura del santo evangelio según san Lucas.

 

EN aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:

   «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

 

Palabra del Señor.

 

DOMINGO III DE ADVIENTO

16 de diciembre 2018

 

PRIMERA LECTURA

Sof 3, 14-18a

El Señor exulta y se alegra contigo

 

Lectura de la profecía de Sofonías.

 

ALÉGRATE hija de Sion, grita de gozo Israel;
        regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén.

El Señor ha revocado tu sentencia,
        ha expulsado a tu enemigo.

        El rey de Israel, el Señor,
        está en medio de ti,
        no temerás mal alguno.

Aquel día dirán a Jerusalén:
        «¡No temas! ¡Sión, no desfallezcas!»

El Señor tu Dios está en medio de ti,
        valiente y salvador;
        se alegra y goza contigo,
        te renueva con su amor;
        exulta y se alegra contigo
        como en día de fiesta.

 

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R/.: 6)

 

R/.   Gritad jubilosos, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel.

 

        V/.   «Él es mi Dios y Salvador: 

                confiaré y no temeré, 

                porque mi fuerza y mi poder es el Señor, 

                él fue mi salvación». 

                Y sacaréis aguas con gozo 

                de las fuentes de la salvación.   R/.

 

        V/.   «Dad gracias al Señor, 

                invocad su nombre, 

                contad a los pueblos sus hazañas, 

                proclamad que su nombre es excelso».   R/.

 

        V/.   Tañed para el Señor, que hizo proezas, 

                anunciadlas a toda la tierra; 

                gritad jubilosos, habitantes de Sion: 

                porque es grande en medio de ti el Santo de Israel.   R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Flp 4, 4-7

El Señor está cerca

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

 

HERMANOS:
Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos.

Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.

Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

 

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Is 61, 1 (Lc 4, 18ac)

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   El Espíritu del Señor está sobre mí;
        me ha enviado a evangelizar a los pobres.   
R/.

 

EVANGELIO

Lc 3, 10-18

Y nosotros, ¿qué debemos hacer?

Lectura del santo evangelio según san Lucas.

 

EN aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:

   «¿Entonces, qué debemos hacer?».

Él contestaba:

   «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:

   «Maestro, ¿qué debemos hacemos nosotros?».

Él les contestó:

   «No exijáis más de lo establecido».

Unos soldados igualmente le preguntaban:

   «Y nosotros, ¿qué debemos hacer nosotros?».

Él les contestó:

   «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».

Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:

   «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».

Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.

 

Palabra del Señor.

 

DOMINGO II DE ADVIENTO


9 de diciembre 2019

 

PRIMERA LECTURA

Bar 5, 1-9

Dios mostrará tu esplendor

 

Lectura del libro de Baruc.

 

JERUSALÉN, despójate de tu vestido de luto y aflicción que llevas,
   y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te concede.
Envuélvete en el manto de la justicia de Dios,
   y ponte en la cabeza la diadema de la gloria del Eterno,
   porque Dios mostrará tu esplendor
   a cuantos habitan bajo el cielo.

Dios te dará un nombre para siempre:
   «Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad».

En pie, Jerusalén, sube a la altura,
   mira hacia el oriente y contempla a tus hijos:
   el Santo los reúne de oriente a occidente
   y llegan gozosos invocando a su Dios.

A pie tuvieron que partir, conducidos por el enemigo,
   pero Dios te los traerá con gloria,
   como llevados en carroza real.

Dios ha mandado rebajarse a todos los montes elevados
   y a todas las colinas encumbradas;
   ha mandado rellenarse a los barrancos
   hasta hacer que el suelo se nivele,
   para que Israel camine seguro,
   guiado por la gloria de Dios.

Ha mandado a los bosques y a los árboles aromáticos
   que den sombra a Israel.

Porque Dios guiará a Israel con alegría,
   a la luz de su gloria,
   con su justicia y su misericordia.

 

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R/.: 3)

R/.   El Señor ha estado grande con nosotros,

        y estamos alegres.

 

        V/.   Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión, 

                nos parecía soñar: 

                la boca se nos llenaba de risas, 

                la lengua de cantares.   R/.

 

        V/.   Hasta los gentiles decían: 

                «El Señor ha estado grande con ellos». 

                El Señor ha estado grande con nosotros, 

                y estamos alegres.   R/.

 

        V/.   Recoge, Señor, a nuestros cautivos 

                como los torrentes del Negueb. 

                Los que sembraban con lágrimas 

                cosechan entre cantares.   R/.

 

        V/.   Al ir, iba llorando, 

                llevando la semilla; 

                al volver, vuelve cantando, 

                trayendo sus gavillas.   R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Flp 1, 4-6. 8-11

Que lleguéis al día de Cristo limpios e irreprochables

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

 

HERMANOS:

Siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy.

Esta es nuestra confianza: que el que ha inaugurado entre vosotros esta buena la obra, llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús.

Testigo me es Dios del amor entrañable con que os quiero, en Cristo Jesús.

Y esta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores.

Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.

 

Palabras de Dios.

 

 

Aleluya

Lc 3, 4cd. 6

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.
        Toda carne verá la salvación de Dios..  
R/.

 

EVANGELIO

Lc 3, 1-6 

Todos verán la salvación de Dios

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

 

EN el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:

     «Voz del que grita en el desierto: 

     Preparad el camino del Señor, 

     allanad sus senderos; 

     los valles serán rellenados, 

     los montes y colinas serán rebajados; 

     lo torcido será enderezado, 

     lo escabroso será camino llano. 

     Y toda carne verá la salvación de Dios».

 

Palabra del Señor.

 

 

 

DOMINGO I DE ADVIENTO


2 de diciembre 2019

 

PRIMERA LECTURA

 

Jer 33, 14-16

Suscitaré a David un vástago legítimo

Lectura del libro de Jeremías.

YA llegan días
     —oráculo del Señor—
     en que cumpliré la promesa
     que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá.

En aquellos días y en aquella hora,
     suscitaré a David un vástago legítimo
     que hará justicia y derecho en la tierra.

En aquellos días se salvará Judá,
     y en Jerusalén vivirán tranquilos,
     y la llamarán así:
     “El Señor es nuestra justicia.

 

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 24, 4-5a. 8-9. 10 y 14

 

R/.   A ti, Señor, levanto mi alma.

 

        V/.   Señor, enséñame tus camino,

                instrúyeme en tus sendas:

                haz que camine con lealtad;
                enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.
R/.

        V/.   El Señor es bueno y es recto,
                y enseña el camino a los pecadores;
                hace caminar a los humildes con rectitud,
                enseña su camino a los humildes.
R/.

        V/.   Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
                para los que guardan su alianza y sus mandatos.
                El Señor se confía a los que lo temen,
                y les da a conocer su alianza.
R/.


SEGUNDA LECTURA

Tes 3, 12-4, 2

Que el Señor afiance vuestros corazones, para cuando venga Cristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses.

HERMANOS:
Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos a vosotros; y que afiance así vuestros corazones, de modo que os presentéis ante Dios, nuestro Padre, santos e irreprochables en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos.
Por lo demás, hermanos os rogamos y os exhortamos en el Señor Jesús: ya habéis aprendido de nosotros cómo comportarse para agradar a Dios; pues comportaos así y seguid adelante. Pues ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús.

Palabra de Dios.



Aleluya

Sal 84, 8

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Muéstranos, Señor, tu misericordia
        y danos tu salvación.
R/.

EVANGELIO

Lc 21, 25-28. 34-36

Se acerca vuestra liberación

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
   «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.
Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.
Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.

 

 

 

 

DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

FINAL DEL AÑO LITÚRGICO "B"

SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

25 DE NOVIEMBRE DE 2018

 

PRIMERA LECTURA

Dan 7, 13-14

Su poder es un poder eterno


Lectura de la profecía de Daniel.

SEGUÍ mirando. Y en mi visión nocturna
vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo.
Avanzó hacia el anciano y llegó hasta su presencia.
A él se le dio poder, honor y reino.
Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron.
Su poder es un poder eterno, no cesará.
Su reino no acabará.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 92, 1ab. 1c-2. 5 (R/.: 1a)

R/.   El Señor reina, vestido de majestad.

 

        V/.   El Señor reina, vestido de majestad,
                el Señor, vestido y ceñido de poder.   
R/.

 

        V/.   Así está firme el orbe y no vacila.
                Tu trono está firme desde siempre,
                y tú eres eterno.   
R/.

 

        V/.   Tus mandatos son fieles y seguros;
                la santidad es el adorno de tu casa,
                Señor, por días sin término.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Ap 1, 5-8

EI príncipe de los reyes de la tierra nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios.


Lectura del libro del Apocalipsis.


JESUCRISTO es el testigo fiel,
     el primogénito de entre los muertos,
     el príncipe de los reyes de la tierra.
Al que nos ama,
     y nos ha librado de nuestros pecados con su sangre,
     y nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios, su Padre.
A él, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Mirad: viene entre las nubes. Todo ojo lo verá, también los que lo traspasaron. Por él se lamentarán todos los pueblos de la tierra.
Sí, amén.
Dice el Señor Dios:
     «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso».

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Mc 11, 9b-10a

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
        ¡Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David!   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 18, 33-37

Tú lo dices: soy rey

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

E
N aquel tiempo, Pilato dijo a Jesús:
   «¿Eres tú el rey de los judíos?».
Jesús le contestó:
   «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».
Pilato replicó:
   «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».
Jesús le contestó:
   «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».
Pilato le dijo:
   «Entonces, ¿tú eres rey?».
Jesús le contestó:
   «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».


Palabra del Señor

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

18 DE NOVIEMBRE DE 2018

PRIMERA LECTURA

Dan 12, 1-3

Entonces se salvará tu pueblo


Lectura de la profecía de Daniel.

POR aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que se ocupa de los hijos de tu pueblo; serán tiempos difíciles como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los que se encuentran inscritos en el libro.
Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán: unos para vida eterna, otros para vergüenza e ignominia perpetua.
Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 15, 5 y 8. 9-10. 11 (R/.: 1b)

R/.   Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

 

        V/.   El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
                mi suerte está en tu mano.
                Tengo siempre presente al Señor,
                con él a mi derecha no vacilaré.   
R/.

 

        V/.   Por eso se me alegra el corazón,
                se gozan mis entrañas,
                y mi carne descansa esperanzada.
                Porque no me abandonarás en la región de los muertos
                ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.   
R/.

 

        V/.   Me enseñarás el sendero de la vida,
                me saciarás de gozo en tu presencia,
                de alegría perpetua a tu derecha.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 10, 11-14. 18

Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados


Lectura de la carta a los Hebreos.


TODO sacerdote ejerce su ministerio diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados.
Pero Cristo, después de haber ofrecido por los pecados un único sacrificio, está sentado para siempre jamás a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies.
Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados.
Ahora bien, donde hay perdón, no hay ya ofrenda por los pecados.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Lc 21, 36

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Estad despiertos en todo tiempo,
        pidiendo manteneros en pie ante el Hijo del hombre.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 13, 24-32

Reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo,  dijo Jesús a sus discípulos:
   «En aquellos días, después de la gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.
Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.
Aprended de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre».

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO

11 DE NOVIEMBRE DE 2018

PRIMERA LECTURA

1 Re 17, 10-16

La viuda preparó con su harina una pequeña torta y se la llevó a Elías


Lectura del primer libro de los Reyes.

EN aquellos días, se alzó el profeta Elías y fue a Sarepta. Traspasaba la puerta de la ciudad en el momento en el que una mujer viuda recogía por allí leña.
Elías la llamó y le dijo:
   «Tráeme un poco de agua en el jarro, por favor, y beberé».
Cuando ella fue a traérsela, él volvió a gritarle:
   «Tráeme, por favor, en tu mano un trozo de pan».
Ella respondió:
   «Vive el Señor, tu Dios, que no me queda pan cocido; solo un puñado de harina en la orza y un poco de aceite en la alcuza. Estoy recogiendo un par de palos, entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos».
Pero Elías le dijo:
   «No temas. Entra y haz como has dicho, pero antes prepárame con la harina una pequeña torta y tráemela. Para ti y tu hijo la harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel:
       “La orza de harina no se vaciará
       la alcuza de aceite no se agotará
       hasta el día en que el Señor conceda
       lluvias sobre la tierra”».
Ella se fue y obró según la palabra de Elías, y comieron él, ella y su familia.
Por mucho tiempo la orza de harina no se vació ni la alcuza de aceite se agotó, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10 (R/.: 1b)

R/.   Alaba, alma mía, al Señor.

O bien:

R/.   Aleluya.

 

        V/.   El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
                hace justicia a los oprimidos,
                da pan a los hambrientos.
                El Señor liberta a los cautivos.   
R/.

 

        V/.   El Señor abre los ojos al ciego,
                el Señor endereza a los que ya se doblan,
                el Señor ama a los justos,
                el Señor guarda a los peregrinos.   
R/.

 

        V/.   Sustenta al huérfano y a la viuda
                y trastorna el camino de los malvados.
                El Señor reina eternamente,
                tu Dios, Sión, de edad en edad.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 9, 24-28

Cristo se ha ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos


Lectura de la carta a los Hebreos.


CRISTO entró no en un santuario construido por hombres, imagen del auténtico, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros.
Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena. Si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde la fundación del mundo. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de los tiempos, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.
Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez; y después de la muerte, el juicio.
De la misma manera, Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos.
La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, para salvar a los que lo esperan.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Mt 5, 3

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Bienaventurados los pobres en el espíritu,
        porque de ellos es el reino de los cielos.   
R/.

 

EVANGELIO (forma larga)

Mc 12, 38-44

Esa pobre viuda ha echado más que nadie

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía:
   «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.
Llamando a sus discípulos, les dijo:
   «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)

Mc 12, 41-44

Esa pobre viuda ha echado más que nadie

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo:
   «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.

DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO

4 DE NOVIEMBRE DE 2018

Día de la Iglesia Diocesana

PRIMERA LECTURA

Dt 6, 2-6

Escucha Israel: Amarás al Señor con todo tu corazón


Lectura del libro del Deuteronomio..

MOISÉS habló al pueblo diciendo:
«Teme al Señor, tu Dios, tú, tus hijos y nietos, y observa todos sus mandatos y preceptos, que yo te mando, todos los días de tu vida, a fin de que se prolonguen tus días. Escucha, pues, Israel, y esmérate en practicarlos, a fin de que te vaya bien y te multipliques, como te prometió el Señor, Dios de tus padres, en la tierra que mana leche y miel.
Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 171 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab (R/.: 2)

R/.   Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

 

        V/.   Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
                Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.   
R/.

 

        V/.   Dios mío, peña mía, refugio mío,
                escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
                Invoco al Señor de mi alabanza
                y quedo libre de mis enemigos.   
R/.

 

        V/.   Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
                sea ensalzado mi Dios y Salvador:
                Tú diste gran victoria a tu rey,
                tuviste misericordia de tu ungido.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 7, 23-28

Como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa


Lectura de la carta a los Hebreos.


HERMANOS:
Ha habido multitud de sacerdotes de la anterior Alianza, porque la muerte les impedía permanecer; en cambio, Jesús, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive siempre para’ interceder a favor de ellos.
Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.
Él no necesita ofrecer sacrificios cada día como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
En efecto, la ley hace sumos sacerdotes a hombres llenos de debilidades. En cambio, la palabra del juramento, posterior a la ley, consagra al Hijo, perfecto para siempre.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Jn 14, 23

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   El que me ama guardará mi palabra –dice el Señor–,
        y mi Padre lo amará, y vendremos a él.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 12, 28b-34

Amarás al Señor, tu Dios. Amarás a tu prójimo

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
   «¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús:
   «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó:
   «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
   «No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

 

 

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

28 DE OCTUBRE DE 2018

 

PRIMERA LECTURA

Jer 31, 7-9

Guiaré entre consuelos a los ciegos y los cojos


Lectura del libro de Jeremías.

ESTO dice el Señor:
«Gritad de alegría por Jacob,
     regocijaos por la flor de los pueblos;
proclamad, alabad y decid:
     “¡El Señor ha salvado a su pueblo,
     ha salvado al resto de Israel!”.
Los traeré del país del norte,
     los reuniré de los confines de la tierra.
Entre ellos habrá ciegos y cojos,
     lo mismo preñadas que paridas:
     volverá una enorme multitud.
Vendrán todos llorando
     y yo los guiaré entre consuelos;
     los llevaré a torrentes de agua,
     por camino llano, sin tropiezos.
Seré un padre para Israel,
     Efraín será mi primogénito».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 125, 1b-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R/.: 3)

R/.   El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

 

        V/.   Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sion,
                nos parecía soñar:
                la boca se nos llenaba de risas,
                la lengua de cantares.   
R/.

 

        V/.   Hasta los gentiles decían:
                «El Señor ha estado grande con ellos».
                El Señor ha estado grande con nosotros,
                y estamos alegres.   
R/.

 

        V/.   Recoge, Señor, a nuestros cautivos
                como los torrentes del Negueb.
                Los que sembraban con lágrimas
                cosechan entre cantares.   
R/.

        V/.   Al ir, iba llorando,
                llevando la semilla;
                al volver, vuelve cantando,
                trayendo sus gavillas.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 5, 1-6

Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec


Lectura de la carta a los Hebreos.


TODO sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.
Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a debilidad.
A causa de ella, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo.
Nadie puede arrogarse este honor sino el que es llamado por Dios, como en el caso de Aarón.
Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»; o, como dice en otro pasaje: «Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec».

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. 2 Tm 1, 10

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte,
        e hizo brillar la vida por medio del Evangelio.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 10, 46-52

“Rabbuní”, haz que recobre la vista

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
   «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí».
Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más:
   «Hijo de David, ten compasión de mí».
Jesús se detuvo y dijo:
   «Llamadlo».
Llamaron al ciego, diciéndole:
   «Ánimo, levántate, que te llama».
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo:
   «,Qué quieres que te haga?».
El ciego le contestó:
   «“Rabbuní”, que recobre la vista».
Jesús le dijo:
   «Anda, tu fe te ha salvado».
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

Jornada mundial por la evangelización de los pueblos

DOMUND

 

21 DE OCTUBRE DE 2018

 

PRIMERA LECTURA

Is 53, 10-11

Al entregar su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años


Lectura del libro de Isaías.

EL Señor quiso triturarlo con el sufrimiento,
     y entregar su vida como expiación:
     verá su descendencia, prolongará sus años,
     lo que el Señor quiere prosperará por su mano.
Por los trabajos de su alma verá la luz,
     el justo se saciará de conocimiento.
Mi siervo justificará a muchos,
     porque cargó con los crímenes de ellos.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 (R/.: 22)

R/.   Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
        como lo esperamos de ti.

 

        V/.   La palabra del Señor es sincera,
                y todas sus acciones son leales;
                él ama la justicia y el derecho,
                y su misericordia llena la tierra.   
R/.

 

        V/.   Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
                en los que esperan su misericordia,
                para librar sus vidas de la muerte
                y reanimarlos en tiempo de hambre.   
R/.

 

        V/.   Nosotros aguardamos al Señor:
                él es nuestro auxilio y escudo.
                Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
                como lo esperamos de tia.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 4, 14-16

Acerquémonos con seguridad al trono de la gracia


Lectura de la carta a los Hebreos.


HERMANOS:
Ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de fe.
No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado. Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Mc 10, 45

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   El Hijo del hombre ha venido a servir
        y dar su vida en rescate por muchos.   
R/.

 

EVANGELIO (forma larga)

Mc 10, 35-45

El Hijo del hombre ha venido a dar su vida en rescate por muchos

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
   «Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir».
Les preguntó:
   «¿Qué queréis que haga por vosotros?».
Contestaron:
   «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda».
Jesús replicó:
   «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?».
Contestaron:
   «Podemos».
Jesús les dijo:
   «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo:
   «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)

Mc 10, 42-45

El Hijo del hombre ha venido a dar su vida en rescate por muchos

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús, llamando a los Doce, les dijo:
   «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

14 DE OCTUBRE DE 2018


PRIMERA LECTURA

Sab 7, 7 11

Al lado de la sabiduría en nada tuve la riqueza


Lectura del libro de la Sabiduría.

SUPLIQUÉ y me fue dada la prudencia,
     invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos
     y a su lado en nada tuve la riqueza.
No la equiparé a la piedra más preciosa,
     porque todo el oro ante ella es un poco de arena
     y junto a ella la plata es como el barro.
La quise más que a la salud y la belleza
     y la preferí a la misma luz,
     porque su resplandor no tiene ocaso.
Con ella me vinieron todos los bienes juntos,
     tiene en sus manos riquezas incontables.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 89, 12-13. 14-15. 16-17 (R/.: cf. 14)

R/.   Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres.

 

        V/.   Enséñanos a calcular nuestros años,
                para que adquiramos un corazón sensato.
                Vuélvete, Señor, ¿hasta cuando?
                Ten compasión de tus siervos.   
R/.

 

        V/.   Por la mañana sácianos de tu misericordia,
                y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
                Danos alegría, por los días en que nos afligiste,
                por los años en que sufrimos desdichas.   
R/.

 

        V/.   Que tus siervos vean tu acción,
                y sus hijos tu gloria.
                Baje a nosotros la bondad del Señor
                y haga prósperas las obras de nuestras manos.
                Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 4, 12-13

La palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón


Lectura de la carta a los Hebreos.


HERMANOS:
La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo; penetra hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos; juzga los deseos e intenciones del corazón.
Nada se le oculta; todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Mt 5, 3

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Bienaventurados los pobres en el espíritu,
        porque de ellos es el reino de los cielos.   
R/.

 

EVANGELIO (forma larga)

Mc 10, 17-30

Vende lo que tienes y sígueme

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
   «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
   «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
   «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
   «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
   «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
   «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
   «Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
   «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».
Pedro se puso a decirle:
   «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús dijo:
   «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna».

Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)

Mc 10, 17-27

Vende lo que tienes y sígueme

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
   «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
   «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
   «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
   «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque
era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
   «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
   «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
   «Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
   «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

Palabra del Señor.

 

 

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

7 DE OCTUBRE DE 2018

 

PRIMERA LECTURA

Gén 2, 18-24

Y serán los dos una sola carne


Lectura del libro del Génesis.

EL Señor Dios se dijo:
«No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude».
Entonces el Señor Dios modeló de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó a Adán, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera.
Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase.
Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne.
Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán.
Adán dijo:
«Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será “mujer», porque ha salido del varón».
Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 127, 1bc-2.3. 4-5. 6 (R/.: cf. 5)

R/.   Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

 

        V/.   Dichoso el que teme al Señor
                y sigue sus caminos.
                Comerás del fruto de tu trabajo,
                serás dichoso, te irá bien.   
R/.

 

        V/.   Tu mujer, como parra fecunda,
                en medio de tu casa;
                tus hijos, como renuevos de olivo,
                alrededor de tu mesa.   
R/.

 

        V/.   Esta es la bendición del hombre
                que teme al Señor.
                Que el Señor te bendiga desde Sión,
                que veas la prosperidad de Jerusalén
                todos los días de tu vida.   
R/.


        V/.   Que veas a los hijos de tus hijos.
                ¡Paz a Israel!   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 2, 9-11

El santificador y los santificados proceden todos del mismo


Lectura de la carta a los Hebreos.


HERMANOS:
Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Pues, por la gracia de Dios, gustó la muerte por todos.
Convenía que aquel, para quien y por quien existe todo, llevara muchos hijos a la gloria perfeccionando mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación.
El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

1 Jn 4, 12

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros,
        y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.   
R/.


 

EVANGELIO (forma breve)

Mc 10, 2-12

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, acercándose unos fariseos, preguntaban a Jesús para ponerlo a prueba:
   «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».
Él les replicó:
   «¿Qué os ha mandado Moisés?».
Contestaron:
   «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».
Jesús les dijo:
   «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo:
   «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Palabra del Señor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO

30 DE SEPTIEMBRE DE 2018

 

PRIMERA LECTURA

Núm 11, 25-29

¿Estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo profetizare!


Lectura del libro de los Números.

EN aquellos días, el Señor bajó en la Nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. En cuanto se posó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar. Pero no volvieron a hacerlo. Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque eran de los designados, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento.
Un muchacho corrió a contárselo a Moisés:
«Eldad y Medad están profetizando en el campamento».
Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino:
«Señor mío, Moisés, prohíbeselo».
Moisés le respondió:
«¿Es que estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el espíritu del Señor y profetizara!».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 18, 8. 10. 12-13. 14 (R/.: 9ab)

R/.   Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

 

        V/.   La ley del Señor es perfecta
                y es descanso del alma;
                el precepto del Señor es fiel
                e instruye a los ignorantes.   
R/.

 

        V/.   El temor del Señor es puro
                y eternamente estable;
                los mandamientos del Señor son verdaderos
                y enteramente justos.   
R/.

 

        V/.   También tu siervo es instruido por ellos
                y guardarlos comporta una gran recompensa.
                ¿quien conoce sus faltas?
                Absuélveme de lo que se me oculta.   
R/.


        V/.   Preserva a tu siervo de la arrogancia,
                para que no me domine:
                así quedaré limpio e inocente
                del gran pecado.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Sant 5, 1-6

Vuestra riqueza está podrida


Lectura de la carta del apóstol Santiago.


ATENCIÓN, ahora, los ricos: llorad a gritos por las desgracias que se os vienen encima.
Vuestra riqueza está podrida y vuestros trajes se han apolillado. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego.
¡Habéis acumulado riquezas… en los últimos días!
Mirad, el jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que vosotros habéis retenido, está gritando, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor del universo.
Habéis vivido con lujo sobre la tierra y os habéis dado a la gran vida, habéis cebado vuestros corazones para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis asesinado al inocente, el cual no os ofrece resistencia.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Jn 17, 17b.a

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Tu palabra, Señor, es verdad;
        santifícanos en la verdad.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 9, 38-43. 45. 47-48

El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te induce a pecar, córtatela

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
   «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
Jesús respondió:
   «No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.
Y el que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela:
más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la “gehenna”, al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.
Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO

23 de septiembre DE 2018
 

PRIMERA LECTURA

Sab 2, 12. 17-20

Lo condenaremos a muerte ignominiosa


Lectura del libro de la Sabiduría.

SE decían los impíos:
«Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:
se opone a nuestro modo de actuar,
nos reprocha Las faltas contra la ley
y nos reprende contra la educación recibida.
Veamos si es verdad lo que dice,
comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará
y lo librará de las manos de sus enemigos.
Lo someteremos a ultrajes y torturas,
para conocer su temple y comprobar su resistencia.
Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
pues, según dice, Dios lo salvará».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 53, 3-4. 5. 6 y 8 (R/.: 6b)

R/.   El Señor sostiene mi vida.

 

        V/.   Oh, Dios, sálvame por tu nombre,
                sal por mí con tu poder.
                Oh, Dios, escucha mi súplica,
                atiende a mis palabras.   
R/.

 

        V/.   Porque unos insolentes se alzan contra mí,
                y hombres violentos me persiguen a muerte,
                sin tener presente a Dios.   
R/.

 

        V/.   Dios es mi auxilio,
                el Señor sostiene mi vida.
                Te ofreceré un sacrificio voluntario,
                dando gracias a tu nombre, que es bueno.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Sant 3, 16—4, 3

El fruto de la justicia se siembro en la paz para quienes trabajan por la paz


Lectura de la carta del apóstol Santiago.


QUERIDOS hermanos:
Donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencia y todo tipo de malas acciones.
En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, intachable, y además es apacible, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial y sincera. El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz.
¿De dónde proceden los conflictos y las luchas que se dan entre vosotros? ¿No es precisamente de esos deseos de placer que pugnan dentro de vosotros? Ambicionáis y no tenéis, asesináis y envidiáis y no podéis conseguir nada, lucháis y os hacéis la guerra, y no obtenéis porque no pedís.
Pedís y no recibís, porque pedís mal, con la intención de satisfacer vuestras pasiones.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. 2 Tes 2, 14

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Dios nos llamó por medio del Evangelio,
        para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 9, 30-37

El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía:
   «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
   «¿De qué discutíais por el camino?».
Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
   «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
   «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

16 de septiembre DE 2018

 

PRIMERA LECTURA

Is 50, 5-9

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban


Lectura del libro de Isaías.

EL Señor Dios me abrió el oído;
yo no resistí ni me eché atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
las mejillas a los que mesaban mi barba;
no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda,
por eso no sentía los ultrajes;
por eso endurecí el rostro como pedernal,
sabiendo que no quedaría defraudado.
Mi defensor está cerca,
¿quién pleiteará contra mí?
Comparezcamos juntos,
¿quién me acusará?
Que se acerque.
Mirad, el Señor Dios me ayuda,
¿quién me condenará?


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9 (R/.: 9)

R/.   Caminaré en presencia del Señor
        en el país de los vivos.


O bien:

R/.   Aleluya.

 

        V/.   Amo al Señor, porque escucha
                mi voz suplicante,
                porque inclina su oído hacia mí
                el día que lo invoco.   
R/.

 

        V/.   Me envolvían redes de muerte,
                me alcanzaron los lazos del abismo,
                caí en tristeza y angustia.
                Invoqué el nombre del Señor:
                «Señor, salva mi vida».   
R/.

 

        V/.   El Señor es benigno y justo,
                nuestro Dios es compasivo;
                el Señor guarda a los sencillos:
                estando yo sin fuerzas, me salvó.   
R/.


        V/.   Arrancó mi alma de la muerte,
                mis ojos de las lágrimas,
                mis pies de la caída.
                Caminaré en presencia del Señor
                en el país de los vivos.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Sant 2, 14-18

La fe, si no tiene obras, está muerta


Lectura de la carta del apóstol Santiago.


¿DE qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, t si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe?
Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos del alimento diario y uno de vosotros les dice: «Id en paz, abrigaos y saciaos», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?
Así es también la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro.
Pero alguno dirá:
«Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe».

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

6, 14

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz del Señor,
        por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 8, 27-35

Tú eres el Mesías. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
   «¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
   «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas».
Él les preguntó:
   «Y vosotros, ¿quién decís que soy?».
Tomando la palabra Pedro le dijo:
   «Tú eres el Mesías».
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos:
   «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días».
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
   «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».
Y llamando a la gente y a sus discípulos les dijo:
   «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?».

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

9 DE SEPTIEMBRE DE 2018
PRIMERA LECTURA

Is 35, 4-7a

Los oídos del sordo se abrirán, y cantará la lengua del mudo


Lectura del libro de Isaías.

DECID a los inquietos:
«Sed fuertes, no temáis.
¡He aquí vuestro Dios!
Llega el desquite,
la retribución de Dios.
Viene en persona yos salvará».
Entonces se despegarán los ojos de los ciegos,
los oídos de los sordos se abrirán;
entonces saltará el cojo como un ciervo
y cantará la lengua del mudo,
porque han brotado aguas en el desierto
y corrientes en la estepa.
El páramo se convertirá en estanque,
el suelo sediento en manantial».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 145, 7. 8-9a. 9bc- 10 (R/.: 1b)

 

R/.   Alaba, alma mía, al Señor.

 

        V/.   El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
                que hace justicia a los oprimidos,
                que da pan a los hambrientos.
                El Señor liberta a los cautivos.   
R/.

 

        V/.   El Señor abre los ojos al ciego,
                el Señor endereza a los que ya se doblan,
                el Señor ama a los justos.
                El Señor guarda a los peregrinos.   
R/.

 

        V/.   Sustenta al huérfano y a la viuda
                y trastorna el camino de los malvados.
                El Señor reina eternamente,
                tu Dios, Sion, de edad en edad.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Sant 2, 1-5

¿Acaso no elegió Dios a los pobres como herederos del Reino?


Lectura de la carta del apóstol Santiago.


HERMANOS míos, no mezcléis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con la acepción de personas.
Suponed que en vuestra asamblea entra un hombre con sortija de oro y traje lujoso, y entra también un pobre con traje mugriento; si vosotros atendéis al que lleva el traje de lujo y le decís: «Tú siéntate aquí cómodamente», y al pobre le decís: «Tú quédate ahí de pie» o «siéntate en el suelo, a mis pies», ¿no estáis haciendo discriminaciones entre vosotros y convirtiéndoos en jueces de criterios inicuos?
Escuchad, mis queridos hermanos: ¿acaso no eligió Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman?

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Mt 4, 23

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Jesús proclamaba el Evangelio del reino,
        y curaba toda dolencia del pueblos.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 7, 31-37

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano.
Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y mirando al cielo, suspiró y le dijo:
«Effetá» (esto es, «ábrete»).
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían:
«Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Palabra del Señor.

 

 

 

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

2 de septiembre de 2018


 

PRIMERA LECTURA

Dt 4, 1-2. 6-8

No añadáis nada a lo que yo os mando.... observaréis los preceptos del Señor


Lectura del libro del Deuteronomio.

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.
No añadáis nada a lo que yo os mando ni suprimáis nada; observaréis los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán:
“Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 14, 2-3a. 3bc-4ab. 5 (R/.: 1b)

R/.   Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

 

        V/.   El que procede honradamente
                y practica la justicia,
                el que tiene intenciones leales
                y no calumnia con su lengua.   
R/.

 

        V/.   El que no hace mal a su prójimo
                ni difama al vecino,
                el que considera despreciable al impío
                y honra a los que temen al Señor.   
R/.

 

        V/.   El que no presta dinero a usura
                ni acepta soborno contra el inocente.
                El que así obra nunca fallará.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Sant 1, 16b-18. 21b-22. 27

Poned en práctica la palabra


Lectura de la carta del apóstol Santiago.


MIS queridos hermanos:
Todo buen regalo y todo don perfecto viene de arriba, procede del Padre de las luces, en el cual no hay ni alteración ni sombra de mutación.
Por propia iniciativa nos engendró con la palabra de la verdad, para que seamos como una primicia de sus criaturas.
Acoged con docilidad esa palabra, que ha sido injertada en vosotros y es capaz de salvar vuestras vidas.
Poned en práctica la palabra y no os contentéis con oírla, engañándoos a vosotros mismos.
La religiosidad auténtica e intachable a los ojos de Dios Padre es esta: atender a huérfanos y viudas en su aflicción y mantenerse incontaminado del mundo.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Sant 1, 18

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Por propia iniciativa el Padre nos engendró con la palabra de la verdad,
        para que seamos como una primicia de sus criaturas.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”.
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.
Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

Palabra del Señor.

 

 

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

26 de agosto de 2018

PRIMERA LECTURA

Jos 24,1-2a.15-17.18b

Serviremos al Señor, ¡porque él es nuestro Dios!


Lectura del libro de Josué.

EN aquellos días, Josué reunió todas las tribus de Israel en Siquén y llamo a los ancianos de Israel, a los jefes, a los jueces y a los magistrados. Y se presentaron ante Dios.
Josué dijo a todo el pueblo:
«Si os resulta duro servir al Señor, elegid hoy a quién queréis servir: si a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitáis; que yo y mi casa serviremos al Señor».
El pueblo respondió:
«Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! Porque el Señor nuestro Dios es quien nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, de Egipto, de la casa de la esclavitud; y quien hizo ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios y nos guardó en todo nuestro peregrinar y entre todos los pueblos por los que atravesamos.
También nosotros serviremos al Señor, ¡porque él es nuestro Dios!».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 33, 2-3. 16-17. 18-19. 20-21. 22-23 (R/.: 9a)

R/.   Gustad y ved qué bueno es el Señor.

 

        V/.   Bendigo al Señor en todo momento,
                su alabanza está siempre en mi boca;
                mi alma se gloría en el Señor:
                que los humildes lo escuchen y se alegren.   
R/.

 

        V/.   Los ojos del Señor miran a los justos,
                sus oídos escuchan sus gritos;
                pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
                para borrar de la tierra su memoria.   
R/.

 

        V/.   Cuando uno grita, el Señor lo escucha
                y lo libra de sus angustias;
                el Señor está cerca de los atribulados,
                salva a los abatidos.   
R/.


        V/.   Aunque el justo sufra muchos males,
                de todos lo libra el Señor;
                él cuida de todos sus huesos,
                y ni uno solo se quebrará.   
R/.

        V/.   La maldad da muerte al malvado,
                los que odian al justo serán castigados.
                El Señor redime a sus siervos,
                no será castigado quien se acoge a él.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Ef 5, 21-32

Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


HERMANOS:
Sed sumisos unos a otros en el temor de Cristo: las mujeres, a sus maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia:
Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.
Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.
«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».
Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Jn 6, 63c. 68c

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
        tú tienes palabras de vida eterna.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 6, 60-69

¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Palabra del Señor.

 

 

 

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO

19 de agosto de 2018

PRIMERA LECTURA

Prov 9, 1-6

Comed de mi pan, bebed el vino que he mezclado


Lectura del libro de los Proverbios.


LA sabiduría se ha hecho una casa, ha labrado siete columnas; ha sacrificado víctimas, ha mezclado el vino y ha preparado la mesa. Ha enviado a sus criados a anunciar en los puntos que dominan la ciudad:
«Vengan aquí los inexpertos»; y a los faltos de juicio les dice: «Venid a comer de mi pan, a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la inteligencia».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 33, 2-3. 10-11. 12-13. 14-15 (R/.: 9a)

R/.   Gustad y ved qué bueno es el Señor.

 

        V/.   Bendigo al Señor en todo momento,
                su alabanza está siempre en mi boca;
                mi alma se gloría en el Señor:
                que los humildes lo escuchen y se alegren.   
R/.

 

        V/.   Todos sus santos, temed al Señor,
                porque nada les falta a los que le temen;
                los ricos empobrecen y pasan hambre,
                los que buscan al Señor no carecen de nada.   
R/.

 

        V/.   Venid, hijos, escuchadme:
                os instruiré en el temor del Señor.
                ¿Hay alguien que ame la vida
                y desee días de prosperidad?   
R/.


        V/.   Guarda tu lengua del mal,
                tus labios de la falsedad;
                apártate del mal, obra el bien,
                busca la paz y corre tras ella.   
R/.
 

SEGUNDA LECTURA

Ef 5, 15-20

Daos cuenta de lo que el Señor quiere


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


HERMANOS:
Fijaos bien cómo andáis; no seáis insensatos, sino sensatos, aprovechando la ocasión, porque vienen días malos. Por eso, no estéis aturdidos, daos cuenta de lo que el Señor quiere.
No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje, sino dejaos llenar del Espíritu.
Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor.
Dad siempre gracias a Dios Padre por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Jn 6, 56

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   El que come mi carne y bebe mi sangre —dice el Señor—
        habita en mí y yo en él.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 6, 51-58

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Palabra del Señor.

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO

12 de agosto de 2018
PRIMERA LECTURA

 

Lectura del primer libro de los Reyes.


EN aquellos días, Elías anduvo por el desierto una jornada de camino, hasta que, sentándose bajo una retama, imploró la muerte diciendo:
«¡Ya es demasiado, Señor! ¡Toma mi vida, pues no soy mejor que mis padres!».
Se recostó y quedó dormido bajo la retama, pero un ángel lo tocó y dijo:
«Levántate y come».
Miró alrededor y a su cabecera había una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y volvió a recostarse. El ángel del Señor volvió por segunda vez, lo tocó y de nuevo dijo:
«Levántate y come, pues el camino que te queda es muy largo».
Elías se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R/.: 9a)

R/.   Gustad y ved qué bueno es el Señor.

 

        V/.   Bendigo al Señor en todo momento,
                su alabanza está siempre en mi boca;
                mi alma se gloría en el Señor:
                que los humildes lo escuchen y se alegren.   
R/.

 

        V/.   Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
                ensalcemos juntos su nombre.
                Yo consulté al Señor, y me respondió,
                me libró de todas mis ansias.   
R/.

 

        V/.   Contempladlo, y quedaréis radiantes,
                vuestro rostro no se avergonzará.
                El afligido invoca al Señor,
                él lo escucha y lo salva de sus angustias.   
R/.


        V/.   El ángel del Señor acampa
                en torno a quienes lo temen y los protege.
                Gustad y ved qué bueno, es el Señor,
                dichoso el que se acoge a él.   
R/.
 

SEGUNDA LECTURA

Ef 4, 30—5, 2

Vivid en el amor como Cristo


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


HERMANOS:
No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios con que él os ha sellado para el día de la liberación final.
Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.
Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Jn 6, 51

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo —dice el Señor—;
        el que coma de este pan vivirá para siempre.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 6, 41-51

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, los judíos murmuraban de Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían:
«¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
Jesús tomo la palabra y les dijo:
«No critiquéis. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”.
Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre.
En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

5 de agosto de 2018

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro del Éxodo.


EN aquellos días, la comunidad de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo:
«¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos alrededor de la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda la comunidad».
El Señor dijo a Moisés:
«Mira, haré llover pan del cielo para vosotros: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; lo pondré a prueba, a ver si guarda mi instrucción o no. He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles: “Al atardecer comeréis carne, por la mañana os hartaréis de pan; para que sepáis que yo soy el Señor Dios vuestro”».
Por la tarde una bandada de codornices cubrió todo el campamento; y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, como escamas, parecido a la escarcha sobre la tierra. Al verlo, los hijos de Israel se dijeron:
«¿Qué es esto?».
Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo:
«Es el pan que el Señor os da de comer».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54 (R/.: 24b)

R/.   El Señor les dio pan del cielo.

 

        V/.   Lo que oímos y aprendimos,
                lo que nuestros padres nos contaron,
                lo contaremos a la futura generación:
                las alabanzas del Señor, su poder.   
R/.

 

        V/.   Pero dio orden a las altas nubes,
                abrió las compuertas del cielo:
                hizo llover sobre ellos maná,
                les dio pan del cielo.   
R/.

 

        V/.   El hombre comió pan de ángeles,
                les mandó provisiones hasta la hartura.
                Los hizo entrar por las santas fronteras,
                hasta el monte que su diestra había adquirido.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Ef 4, 17. 20-24

Revestíos de la nueva condición humana creada a imagen de Dios


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


HERMANOS:
Esto es lo que digo y aseguro en el Señor: que no andéis ya, como es el caso de los gentiles, en la vaciedad de sus ideas. Vosotros, en cambio, no es así como habéis aprendido a Cristo, si es que lo habéis oído a él y habéis sido adoctrinados en él, conforme a la verdad que hay en Jesús. Despojaos del hombre viejo y de su anterior modo de vida, corrompido por sus apetencias seductoras; renovaos en la mente y en el espíritu y revestíos de la nueva condición humana creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Mt 4, 4b

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   No sólo de pan vive el hombre,
        sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 6, 24-35

El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».
Le replicaron:
«Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».
Jesús les replicó:
«En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron:
«Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Palabra del Señor.

 

 

 

 

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

29 de julio de 2018

 

PRIMERA LECTURA

2 Re 4, 42-44

Comerán y sobrará


Lectura del segundo libro de los Reyes.


EN aquellos días, acaeció que un hombre de Baal Salisá vino trayendo al hombre de Dios primicias de pan, veinte panes de cebada y grano fresco en espiga. Dijo Eliseo:
«Dáselo a la gente y que coman».
Su servidor respondió:
«¿Cómo voy a poner esto delante de cien hombres?».
Y él mandó:
«Dáselo a la gente y que coman, porque así dice el Señor: “Comerán y sobrará”».
Y lo puso ante ellos, comieron y aún sobró, conforme a la palabra del Señor.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 144, 10-11. 15-16. 17-18 (R/.: cf. 16)

R/.   Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.

 

        V/.   Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
                que te bendigan tus fieles.
                Que proclamen la gloria de tu reinado,
                que hablen de tus hazañas.   
R/.

 

        V/.   Los ojos de todos te están aguardando,
                tú les das la comida a su tiempo;
                abres tú la mano,
                y sacias de favores a todo viviente.   
R/.

 

        V/.   El Señor es justo en todos sus caminos,
                es bondadoso en todas sus acciones.
                Cerca está el Señor de los que lo invocan,
                de los que lo invocan sinceramente.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Ef 4, 1-6

Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


HERMANOS:
Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor, esforzándoos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Lc 7, 16

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Un gran Profeta ha surgido entre nosotros.
        Dios ha visitado a su pueblo.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 6, 1-15

Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».
Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Palabra del Señor.

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

22 de julio de 2018

 

PRIMERA LECTURA

Jer 23, 1-6

Reuniré el resto de mis ovejas, y les pondré pastores


Lectura del libro de Jeremías.


¡AY de los pastores que dispersan y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño! —oráculo del Señor—.
Por tanto, esto dice el Señor, Dios de Israel a los pastores que pastorean a mi pueblo:
«Vosotros dispersasteis mis ovejas y las dejasteis ir sin preocuparos de ellas. Así que voy a pediros cuentas por la maldad de vuestras acciones —oráculo del Señor—.
Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las apacienten, y ya no temerán ni se espantarán. Ninguna se perderá —oráculo del Señor—».
Mirad que llegan días —oráculo del Señor— en que daré a David un vástago legítimo:
reinará como monarca prudente,
con justicia y derecho en la tierra.
En sus días se salvará Judá,
Israel habitará seguro.
Y le pondrán este nombre:
«El-Señor-nuestra-justicia».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 22, 1b-3a. 3b-4. 5. 6 (R/.: 1b)

R/.   El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

        V/.   El Señor es mi pastor, nada me falta:
                en verdes praderas me hace recostar;
                me conduce hacia fuentes tranquilas
                y repara mis fuerzas.   
R/.

 

        V/.   Me guía por el sendero justo,
                por el honor de su nombre.
                Aunque camine por cañadas oscuras,
                nada temo, porque tú vas conmigo:
                tu vara y tu cayado me sosiegan.   
R/.

 

        V/.   Preparas una mesa ante mi,
                enfrente de mis enemigos;
                me unges la cabeza con perfume,
                y mi copa rebosa.   
R/.


        V/.   Tu bondad y tu misericordia me acompañan
                todos los días de mi vida,
                y habitaré en la casa del Señor
                por años sin término.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Ef 2, 13-18

Eres nuestra paz: el que de dos pueblos ha hecho uno

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

HERMANOS:
Ahora, gracias a Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos estáis cerca por la sangre de Cristo.
Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba: la enemistad.
Él ha abolido la ley con sus mandamientos y decretos, para crear, de los dos, en sí mismo, un único hombre nuevo, haciendo las paces. Reconcilió con Dios a los dos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, a la hostilidad.
Vino a anunciar la paz: paz a vosotros los de lejos, paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre por medio de él en un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Jn 10, 27

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—;
        y yo las conozco, y ellas me siguen.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 6, 30-34

Andaban como ovejas sin pastor

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

15 de julio de 2018

 

PRIMERA LECTURA

Am 7, 12-15

Ve, profetiza a mi pueblo


Lectura de la profecía de Amós.


EN aquellos días, Amasías, sacerdote de Betel, dijo a Amós:
«Vidente: vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan, y allí profetizarás. Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino». Pero Amós respondió a Amasías:
«Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y un cultivador de sicomoros. Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: “Ve, profetiza a mi pueblo Israel”».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 84, 9abc y 10. 11-12. 13-14 (R/.: 8)

R/.   Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

 

        V/.   Voy a escuchar lo que dice el Señor:
                «Dios anuncia la paz
                a su pueblo y a sus amigos.»
                La salvación está cerca de los que le temen,
                y la gloria habitará en nuestra tierra.   
R/.

 

        V/.   La misericordia y la fidelidad se encuentran,
                la justicia y la paz se besan;
                la fidelidad brota de la tierra,
                y la justicia mira desde el cielo.   
R/.

 

        V/.   El Señor nos dará la lluvia,
                y nuestra tierra dará su fruto.
                La justicia marchará ante él,
                y sus pasos señalarán el camino.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA (forma larga)

Ef 1, 3-14

Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

BENDITO sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo
para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo,
según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos,
para alabanza de la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.
En él, por su sangre, tenemos la redención,
el perdón de los pecados,
conforme a la riqueza de la gracia
que en su sabiduría y prudencia
ha derrochado sobre nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad:
el plan que había proyectado realizar por Cristo,
en la plenitud de los tiempos:
recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.
En él hemos heredado también los que ya estábamos destinados por decisión del que lo hace todo según su voluntad, para que seamos alabanza de su gloria quienes antes esperábamos en el Mesías.
En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de la verdad —el evangelio de vuestra salvación—, creyendo en él habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido. Él es la prenda de nuestra herencia, mientras llega la redención del pueblo de su propiedad, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

SEGUNDA LECTURA (forma breve)

Ef 1, 3-10

Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

BENDITO sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo
para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo,
según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos,
para alabanza de la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.
En él, por su sangre, tenemos la redención,
el perdón de los pecados,
conforme a la riqueza de la gracia
que en Su sabiduría y prudencia
ha derrochado sobre nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad:
el plan que había proyectado realizar por Cristo,
en la plenitud de los tiempos:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Ef 1, 17-18

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   El Padre de nuestro Señor Jesucristo
        ilumine los ojos de nuestro corazón,
        para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 6, 7-13

Los fue enviando

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y decía:
«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos». Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

8 de julio de 2018

 

PRIMERA LECTURA

Ez 2, 2-5

Son un pueblo rebelde y reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos


Lectura de la profecía de Ezequiel.


EN aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía:
«Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Ellos y sus padres me han ofendido hasta el día de hoy. También los hijos tienen dura la cerviz y el corazón obstinado; a ellos te envío para que les digas: “Esto dice el Señor”. Te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 122, 1b-2b. 2cdefg. 3-4 (R/.: cf 2)

R/.   Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.

 

        V/.   A ti levanto mis ojos,
                a ti que habitas en el cielo.
                Como están los ojos de los esclavos
                fijos en las manos de sus señores.   
R/.

 

        V/.   Como están los ojos de la esclava
                fijos en las manos de su señora,
                así están nuestros ojos
                en el Señor, Dios nuestro,
                esperando su misericordia.   
R/.

 

        V/.   Misericordia, Señor, misericordia,
                que estamos saciados de desprecios;
                nuestra alma está saciada
                del sarcasmo de los satisfechos,
                del desprecio de los orgullosos.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Cor 12, 7b-10

Me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

HERMANOS:
Para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría. Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido:
«Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad».
Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo.
Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Lc 4, 18

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   El Espíritu del Señor está sobre mí;
        me ha enviado a evangelizar a los pobres.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 6, 1-6

No desprecian a un profeta más que en su tierra

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
Y se escandalizaban a cuenta de él.
Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor.

 

 

 

 

 

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