Lecturas domingos anteriores

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

Jornada mundial por la evangelización de los pueblos

DOMUND

 

21 DE OCTUBRE DE 2018

 

PRIMERA LECTURA

Is 53, 10-11

Al entregar su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años


Lectura del libro de Isaías.

EL Señor quiso triturarlo con el sufrimiento,
     y entregar su vida como expiación:
     verá su descendencia, prolongará sus años,
     lo que el Señor quiere prosperará por su mano.
Por los trabajos de su alma verá la luz,
     el justo se saciará de conocimiento.
Mi siervo justificará a muchos,
     porque cargó con los crímenes de ellos.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 (R/.: 22)

R/.   Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
        como lo esperamos de ti.

 

        V/.   La palabra del Señor es sincera,
                y todas sus acciones son leales;
                él ama la justicia y el derecho,
                y su misericordia llena la tierra.   
R/.

 

        V/.   Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
                en los que esperan su misericordia,
                para librar sus vidas de la muerte
                y reanimarlos en tiempo de hambre.   
R/.

 

        V/.   Nosotros aguardamos al Señor:
                él es nuestro auxilio y escudo.
                Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
                como lo esperamos de tia.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 4, 14-16

Acerquémonos con seguridad al trono de la gracia


Lectura de la carta a los Hebreos.


HERMANOS:
Ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de fe.
No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado. Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Mc 10, 45

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   El Hijo del hombre ha venido a servir
        y dar su vida en rescate por muchos.   
R/.

 

EVANGELIO (forma larga)

Mc 10, 35-45

El Hijo del hombre ha venido a dar su vida en rescate por muchos

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:
   «Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir».
Les preguntó:
   «¿Qué queréis que haga por vosotros?».
Contestaron:
   «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda».
Jesús replicó:
   «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?».
Contestaron:
   «Podemos».
Jesús les dijo:
   «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo:
   «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)

Mc 10, 42-45

El Hijo del hombre ha venido a dar su vida en rescate por muchos

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús, llamando a los Doce, les dijo:
   «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».

Palabra del Señor

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

14 DE OCTUBRE DE 2018


PRIMERA LECTURA

Sab 7, 7 11

Al lado de la sabiduría en nada tuve la riqueza


Lectura del libro de la Sabiduría.

SUPLIQUÉ y me fue dada la prudencia,
     invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos
     y a su lado en nada tuve la riqueza.
No la equiparé a la piedra más preciosa,
     porque todo el oro ante ella es un poco de arena
     y junto a ella la plata es como el barro.
La quise más que a la salud y la belleza
     y la preferí a la misma luz,
     porque su resplandor no tiene ocaso.
Con ella me vinieron todos los bienes juntos,
     tiene en sus manos riquezas incontables.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 89, 12-13. 14-15. 16-17 (R/.: cf. 14)

R/.   Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres.

 

        V/.   Enséñanos a calcular nuestros años,
                para que adquiramos un corazón sensato.
                Vuélvete, Señor, ¿hasta cuando?
                Ten compasión de tus siervos.   
R/.

 

        V/.   Por la mañana sácianos de tu misericordia,
                y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
                Danos alegría, por los días en que nos afligiste,
                por los años en que sufrimos desdichas.   
R/.

 

        V/.   Que tus siervos vean tu acción,
                y sus hijos tu gloria.
                Baje a nosotros la bondad del Señor
                y haga prósperas las obras de nuestras manos.
                Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 4, 12-13

La palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón


Lectura de la carta a los Hebreos.


HERMANOS:
La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo; penetra hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos; juzga los deseos e intenciones del corazón.
Nada se le oculta; todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Mt 5, 3

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Bienaventurados los pobres en el espíritu,
        porque de ellos es el reino de los cielos.   
R/.

 

EVANGELIO (forma larga)

Mc 10, 17-30

Vende lo que tienes y sígueme

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
   «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
   «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
   «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
   «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
   «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
   «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
   «Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
   «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».
Pedro se puso a decirle:
   «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús dijo:
   «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna».

Palabra del Señor.

EVANGELIO (forma breve)

Mc 10, 17-27

Vende lo que tienes y sígueme

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
   «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
   «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
   «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
   «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque
era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
   «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
   «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
   «Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
   «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

Palabra del Señor.

 

 

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

7 DE OCTUBRE DE 2018

 

PRIMERA LECTURA

Gén 2, 18-24

Y serán los dos una sola carne


Lectura del libro del Génesis.

EL Señor Dios se dijo:
«No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude».
Entonces el Señor Dios modeló de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó a Adán, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera.
Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase.
Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne.
Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán.
Adán dijo:
«Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será “mujer», porque ha salido del varón».
Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 127, 1bc-2.3. 4-5. 6 (R/.: cf. 5)

R/.   Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

 

        V/.   Dichoso el que teme al Señor
                y sigue sus caminos.
                Comerás del fruto de tu trabajo,
                serás dichoso, te irá bien.   
R/.

 

        V/.   Tu mujer, como parra fecunda,
                en medio de tu casa;
                tus hijos, como renuevos de olivo,
                alrededor de tu mesa.   
R/.

 

        V/.   Esta es la bendición del hombre
                que teme al Señor.
                Que el Señor te bendiga desde Sión,
                que veas la prosperidad de Jerusalén
                todos los días de tu vida.   
R/.


        V/.   Que veas a los hijos de tus hijos.
                ¡Paz a Israel!   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Heb 2, 9-11

El santificador y los santificados proceden todos del mismo


Lectura de la carta a los Hebreos.


HERMANOS:
Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Pues, por la gracia de Dios, gustó la muerte por todos.
Convenía que aquel, para quien y por quien existe todo, llevara muchos hijos a la gloria perfeccionando mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación.
El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

1 Jn 4, 12

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros,
        y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.   
R/.


 

EVANGELIO (forma breve)

Mc 10, 2-12

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, acercándose unos fariseos, preguntaban a Jesús para ponerlo a prueba:
   «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».
Él les replicó:
   «¿Qué os ha mandado Moisés?».
Contestaron:
   «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».
Jesús les dijo:
   «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.
Él les dijo:
   «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Palabra del Señor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO

30 DE SEPTIEMBRE DE 2018

 

PRIMERA LECTURA

Núm 11, 25-29

¿Estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo profetizare!


Lectura del libro de los Números.

EN aquellos días, el Señor bajó en la Nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. En cuanto se posó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar. Pero no volvieron a hacerlo. Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque eran de los designados, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento.
Un muchacho corrió a contárselo a Moisés:
«Eldad y Medad están profetizando en el campamento».
Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino:
«Señor mío, Moisés, prohíbeselo».
Moisés le respondió:
«¿Es que estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el espíritu del Señor y profetizara!».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 18, 8. 10. 12-13. 14 (R/.: 9ab)

R/.   Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

 

        V/.   La ley del Señor es perfecta
                y es descanso del alma;
                el precepto del Señor es fiel
                e instruye a los ignorantes.   
R/.

 

        V/.   El temor del Señor es puro
                y eternamente estable;
                los mandamientos del Señor son verdaderos
                y enteramente justos.   
R/.

 

        V/.   También tu siervo es instruido por ellos
                y guardarlos comporta una gran recompensa.
                ¿quien conoce sus faltas?
                Absuélveme de lo que se me oculta.   
R/.


        V/.   Preserva a tu siervo de la arrogancia,
                para que no me domine:
                así quedaré limpio e inocente
                del gran pecado.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Sant 5, 1-6

Vuestra riqueza está podrida


Lectura de la carta del apóstol Santiago.


ATENCIÓN, ahora, los ricos: llorad a gritos por las desgracias que se os vienen encima.
Vuestra riqueza está podrida y vuestros trajes se han apolillado. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego.
¡Habéis acumulado riquezas… en los últimos días!
Mirad, el jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que vosotros habéis retenido, está gritando, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor del universo.
Habéis vivido con lujo sobre la tierra y os habéis dado a la gran vida, habéis cebado vuestros corazones para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis asesinado al inocente, el cual no os ofrece resistencia.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Jn 17, 17b.a

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Tu palabra, Señor, es verdad;
        santifícanos en la verdad.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 9, 38-43. 45. 47-48

El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te induce a pecar, córtatela

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
   «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
Jesús respondió:
   «No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.
Y el que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela:
más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la “gehenna”, al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.
Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO

23 de septiembre DE 2018
 

PRIMERA LECTURA

Sab 2, 12. 17-20

Lo condenaremos a muerte ignominiosa


Lectura del libro de la Sabiduría.

SE decían los impíos:
«Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:
se opone a nuestro modo de actuar,
nos reprocha Las faltas contra la ley
y nos reprende contra la educación recibida.
Veamos si es verdad lo que dice,
comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará
y lo librará de las manos de sus enemigos.
Lo someteremos a ultrajes y torturas,
para conocer su temple y comprobar su resistencia.
Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
pues, según dice, Dios lo salvará».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 53, 3-4. 5. 6 y 8 (R/.: 6b)

R/.   El Señor sostiene mi vida.

 

        V/.   Oh, Dios, sálvame por tu nombre,
                sal por mí con tu poder.
                Oh, Dios, escucha mi súplica,
                atiende a mis palabras.   
R/.

 

        V/.   Porque unos insolentes se alzan contra mí,
                y hombres violentos me persiguen a muerte,
                sin tener presente a Dios.   
R/.

 

        V/.   Dios es mi auxilio,
                el Señor sostiene mi vida.
                Te ofreceré un sacrificio voluntario,
                dando gracias a tu nombre, que es bueno.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Sant 3, 16—4, 3

El fruto de la justicia se siembro en la paz para quienes trabajan por la paz


Lectura de la carta del apóstol Santiago.


QUERIDOS hermanos:
Donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencia y todo tipo de malas acciones.
En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, intachable, y además es apacible, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial y sincera. El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz.
¿De dónde proceden los conflictos y las luchas que se dan entre vosotros? ¿No es precisamente de esos deseos de placer que pugnan dentro de vosotros? Ambicionáis y no tenéis, asesináis y envidiáis y no podéis conseguir nada, lucháis y os hacéis la guerra, y no obtenéis porque no pedís.
Pedís y no recibís, porque pedís mal, con la intención de satisfacer vuestras pasiones.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. 2 Tes 2, 14

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Dios nos llamó por medio del Evangelio,
        para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 9, 30-37

El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía:
   «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó:
   «¿De qué discutíais por el camino?».
Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
   «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
   «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

16 de septiembre DE 2018

 

PRIMERA LECTURA

Is 50, 5-9

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban


Lectura del libro de Isaías.

EL Señor Dios me abrió el oído;
yo no resistí ni me eché atrás.
Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
las mejillas a los que mesaban mi barba;
no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos.
El Señor Dios me ayuda,
por eso no sentía los ultrajes;
por eso endurecí el rostro como pedernal,
sabiendo que no quedaría defraudado.
Mi defensor está cerca,
¿quién pleiteará contra mí?
Comparezcamos juntos,
¿quién me acusará?
Que se acerque.
Mirad, el Señor Dios me ayuda,
¿quién me condenará?


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9 (R/.: 9)

R/.   Caminaré en presencia del Señor
        en el país de los vivos.


O bien:

R/.   Aleluya.

 

        V/.   Amo al Señor, porque escucha
                mi voz suplicante,
                porque inclina su oído hacia mí
                el día que lo invoco.   
R/.

 

        V/.   Me envolvían redes de muerte,
                me alcanzaron los lazos del abismo,
                caí en tristeza y angustia.
                Invoqué el nombre del Señor:
                «Señor, salva mi vida».   
R/.

 

        V/.   El Señor es benigno y justo,
                nuestro Dios es compasivo;
                el Señor guarda a los sencillos:
                estando yo sin fuerzas, me salvó.   
R/.


        V/.   Arrancó mi alma de la muerte,
                mis ojos de las lágrimas,
                mis pies de la caída.
                Caminaré en presencia del Señor
                en el país de los vivos.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Sant 2, 14-18

La fe, si no tiene obras, está muerta


Lectura de la carta del apóstol Santiago.


¿DE qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, t si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe?
Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos del alimento diario y uno de vosotros les dice: «Id en paz, abrigaos y saciaos», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?
Así es también la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro.
Pero alguno dirá:
«Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe».

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

6, 14

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz del Señor,
        por la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 8, 27-35

Tú eres el Mesías. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
   «¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
   «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas».
Él les preguntó:
   «Y vosotros, ¿quién decís que soy?».
Tomando la palabra Pedro le dijo:
   «Tú eres el Mesías».
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos:
   «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días».
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
   «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».
Y llamando a la gente y a sus discípulos les dijo:
   «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?».

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

9 DE SEPTIEMBRE DE 2018
PRIMERA LECTURA

Is 35, 4-7a

Los oídos del sordo se abrirán, y cantará la lengua del mudo


Lectura del libro de Isaías.

DECID a los inquietos:
«Sed fuertes, no temáis.
¡He aquí vuestro Dios!
Llega el desquite,
la retribución de Dios.
Viene en persona yos salvará».
Entonces se despegarán los ojos de los ciegos,
los oídos de los sordos se abrirán;
entonces saltará el cojo como un ciervo
y cantará la lengua del mudo,
porque han brotado aguas en el desierto
y corrientes en la estepa.
El páramo se convertirá en estanque,
el suelo sediento en manantial».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 145, 7. 8-9a. 9bc- 10 (R/.: 1b)

 

R/.   Alaba, alma mía, al Señor.

 

        V/.   El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
                que hace justicia a los oprimidos,
                que da pan a los hambrientos.
                El Señor liberta a los cautivos.   
R/.

 

        V/.   El Señor abre los ojos al ciego,
                el Señor endereza a los que ya se doblan,
                el Señor ama a los justos.
                El Señor guarda a los peregrinos.   
R/.

 

        V/.   Sustenta al huérfano y a la viuda
                y trastorna el camino de los malvados.
                El Señor reina eternamente,
                tu Dios, Sion, de edad en edad.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Sant 2, 1-5

¿Acaso no elegió Dios a los pobres como herederos del Reino?


Lectura de la carta del apóstol Santiago.


HERMANOS míos, no mezcléis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con la acepción de personas.
Suponed que en vuestra asamblea entra un hombre con sortija de oro y traje lujoso, y entra también un pobre con traje mugriento; si vosotros atendéis al que lleva el traje de lujo y le decís: «Tú siéntate aquí cómodamente», y al pobre le decís: «Tú quédate ahí de pie» o «siéntate en el suelo, a mis pies», ¿no estáis haciendo discriminaciones entre vosotros y convirtiéndoos en jueces de criterios inicuos?
Escuchad, mis queridos hermanos: ¿acaso no eligió Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman?

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Mt 4, 23

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Jesús proclamaba el Evangelio del reino,
        y curaba toda dolencia del pueblos.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 7, 31-37

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano.
Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y mirando al cielo, suspiró y le dijo:
«Effetá» (esto es, «ábrete»).
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían:
«Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Palabra del Señor.

 

 

 

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

2 de septiembre de 2018


 

PRIMERA LECTURA

Dt 4, 1-2. 6-8

No añadáis nada a lo que yo os mando.... observaréis los preceptos del Señor


Lectura del libro del Deuteronomio.

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.
No añadáis nada a lo que yo os mando ni suprimáis nada; observaréis los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán:
“Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 14, 2-3a. 3bc-4ab. 5 (R/.: 1b)

R/.   Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

 

        V/.   El que procede honradamente
                y practica la justicia,
                el que tiene intenciones leales
                y no calumnia con su lengua.   
R/.

 

        V/.   El que no hace mal a su prójimo
                ni difama al vecino,
                el que considera despreciable al impío
                y honra a los que temen al Señor.   
R/.

 

        V/.   El que no presta dinero a usura
                ni acepta soborno contra el inocente.
                El que así obra nunca fallará.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Sant 1, 16b-18. 21b-22. 27

Poned en práctica la palabra


Lectura de la carta del apóstol Santiago.


MIS queridos hermanos:
Todo buen regalo y todo don perfecto viene de arriba, procede del Padre de las luces, en el cual no hay ni alteración ni sombra de mutación.
Por propia iniciativa nos engendró con la palabra de la verdad, para que seamos como una primicia de sus criaturas.
Acoged con docilidad esa palabra, que ha sido injertada en vosotros y es capaz de salvar vuestras vidas.
Poned en práctica la palabra y no os contentéis con oírla, engañándoos a vosotros mismos.
La religiosidad auténtica e intachable a los ojos de Dios Padre es esta: atender a huérfanos y viudas en su aflicción y mantenerse incontaminado del mundo.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Sant 1, 18

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Por propia iniciativa el Padre nos engendró con la palabra de la verdad,
        para que seamos como una primicia de sus criaturas.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”.
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.
Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

Palabra del Señor.

 

 

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

26 de agosto de 2018

PRIMERA LECTURA

Jos 24,1-2a.15-17.18b

Serviremos al Señor, ¡porque él es nuestro Dios!


Lectura del libro de Josué.

EN aquellos días, Josué reunió todas las tribus de Israel en Siquén y llamo a los ancianos de Israel, a los jefes, a los jueces y a los magistrados. Y se presentaron ante Dios.
Josué dijo a todo el pueblo:
«Si os resulta duro servir al Señor, elegid hoy a quién queréis servir: si a los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitáis; que yo y mi casa serviremos al Señor».
El pueblo respondió:
«Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! Porque el Señor nuestro Dios es quien nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, de Egipto, de la casa de la esclavitud; y quien hizo ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios y nos guardó en todo nuestro peregrinar y entre todos los pueblos por los que atravesamos.
También nosotros serviremos al Señor, ¡porque él es nuestro Dios!».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 33, 2-3. 16-17. 18-19. 20-21. 22-23 (R/.: 9a)

R/.   Gustad y ved qué bueno es el Señor.

 

        V/.   Bendigo al Señor en todo momento,
                su alabanza está siempre en mi boca;
                mi alma se gloría en el Señor:
                que los humildes lo escuchen y se alegren.   
R/.

 

        V/.   Los ojos del Señor miran a los justos,
                sus oídos escuchan sus gritos;
                pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
                para borrar de la tierra su memoria.   
R/.

 

        V/.   Cuando uno grita, el Señor lo escucha
                y lo libra de sus angustias;
                el Señor está cerca de los atribulados,
                salva a los abatidos.   
R/.


        V/.   Aunque el justo sufra muchos males,
                de todos lo libra el Señor;
                él cuida de todos sus huesos,
                y ni uno solo se quebrará.   
R/.

        V/.   La maldad da muerte al malvado,
                los que odian al justo serán castigados.
                El Señor redime a sus siervos,
                no será castigado quien se acoge a él.   
R/.

 

 

SEGUNDA LECTURA

Ef 5, 21-32

Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


HERMANOS:
Sed sumisos unos a otros en el temor de Cristo: las mujeres, a sus maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia:
Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para presentársela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.
Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.
«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne».
Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Jn 6, 63c. 68c

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
        tú tienes palabras de vida eterna.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 6, 60-69

¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Palabra del Señor.

 

 

 

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO

19 de agosto de 2018

PRIMERA LECTURA

Prov 9, 1-6

Comed de mi pan, bebed el vino que he mezclado


Lectura del libro de los Proverbios.


LA sabiduría se ha hecho una casa, ha labrado siete columnas; ha sacrificado víctimas, ha mezclado el vino y ha preparado la mesa. Ha enviado a sus criados a anunciar en los puntos que dominan la ciudad:
«Vengan aquí los inexpertos»; y a los faltos de juicio les dice: «Venid a comer de mi pan, a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la inteligencia».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 33, 2-3. 10-11. 12-13. 14-15 (R/.: 9a)

R/.   Gustad y ved qué bueno es el Señor.

 

        V/.   Bendigo al Señor en todo momento,
                su alabanza está siempre en mi boca;
                mi alma se gloría en el Señor:
                que los humildes lo escuchen y se alegren.   
R/.

 

        V/.   Todos sus santos, temed al Señor,
                porque nada les falta a los que le temen;
                los ricos empobrecen y pasan hambre,
                los que buscan al Señor no carecen de nada.   
R/.

 

        V/.   Venid, hijos, escuchadme:
                os instruiré en el temor del Señor.
                ¿Hay alguien que ame la vida
                y desee días de prosperidad?   
R/.


        V/.   Guarda tu lengua del mal,
                tus labios de la falsedad;
                apártate del mal, obra el bien,
                busca la paz y corre tras ella.   
R/.
 

SEGUNDA LECTURA

Ef 5, 15-20

Daos cuenta de lo que el Señor quiere


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


HERMANOS:
Fijaos bien cómo andáis; no seáis insensatos, sino sensatos, aprovechando la ocasión, porque vienen días malos. Por eso, no estéis aturdidos, daos cuenta de lo que el Señor quiere.
No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje, sino dejaos llenar del Espíritu.
Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y tocad con toda el alma para el Señor.
Dad siempre gracias a Dios Padre por todo, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Jn 6, 56

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   El que come mi carne y bebe mi sangre —dice el Señor—
        habita en mí y yo en él.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 6, 51-58

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».
Disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Palabra del Señor.

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO

12 de agosto de 2018
PRIMERA LECTURA

 

Lectura del primer libro de los Reyes.


EN aquellos días, Elías anduvo por el desierto una jornada de camino, hasta que, sentándose bajo una retama, imploró la muerte diciendo:
«¡Ya es demasiado, Señor! ¡Toma mi vida, pues no soy mejor que mis padres!».
Se recostó y quedó dormido bajo la retama, pero un ángel lo tocó y dijo:
«Levántate y come».
Miró alrededor y a su cabecera había una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y volvió a recostarse. El ángel del Señor volvió por segunda vez, lo tocó y de nuevo dijo:
«Levántate y come, pues el camino que te queda es muy largo».
Elías se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R/.: 9a)

R/.   Gustad y ved qué bueno es el Señor.

 

        V/.   Bendigo al Señor en todo momento,
                su alabanza está siempre en mi boca;
                mi alma se gloría en el Señor:
                que los humildes lo escuchen y se alegren.   
R/.

 

        V/.   Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
                ensalcemos juntos su nombre.
                Yo consulté al Señor, y me respondió,
                me libró de todas mis ansias.   
R/.

 

        V/.   Contempladlo, y quedaréis radiantes,
                vuestro rostro no se avergonzará.
                El afligido invoca al Señor,
                él lo escucha y lo salva de sus angustias.   
R/.


        V/.   El ángel del Señor acampa
                en torno a quienes lo temen y los protege.
                Gustad y ved qué bueno, es el Señor,
                dichoso el que se acoge a él.   
R/.
 

SEGUNDA LECTURA

Ef 4, 30—5, 2

Vivid en el amor como Cristo


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


HERMANOS:
No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios con que él os ha sellado para el día de la liberación final.
Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.
Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Jn 6, 51

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo —dice el Señor—;
        el que coma de este pan vivirá para siempre.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 6, 41-51

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, los judíos murmuraban de Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían:
«¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
Jesús tomo la palabra y les dijo:
«No critiquéis. Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”.
Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre.
En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

5 de agosto de 2018

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro del Éxodo.


EN aquellos días, la comunidad de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo:
«¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos alrededor de la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda la comunidad».
El Señor dijo a Moisés:
«Mira, haré llover pan del cielo para vosotros: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; lo pondré a prueba, a ver si guarda mi instrucción o no. He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles: “Al atardecer comeréis carne, por la mañana os hartaréis de pan; para que sepáis que yo soy el Señor Dios vuestro”».
Por la tarde una bandada de codornices cubrió todo el campamento; y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, como escamas, parecido a la escarcha sobre la tierra. Al verlo, los hijos de Israel se dijeron:
«¿Qué es esto?».
Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo:
«Es el pan que el Señor os da de comer».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54 (R/.: 24b)

R/.   El Señor les dio pan del cielo.

 

        V/.   Lo que oímos y aprendimos,
                lo que nuestros padres nos contaron,
                lo contaremos a la futura generación:
                las alabanzas del Señor, su poder.   
R/.

 

        V/.   Pero dio orden a las altas nubes,
                abrió las compuertas del cielo:
                hizo llover sobre ellos maná,
                les dio pan del cielo.   
R/.

 

        V/.   El hombre comió pan de ángeles,
                les mandó provisiones hasta la hartura.
                Los hizo entrar por las santas fronteras,
                hasta el monte que su diestra había adquirido.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Ef 4, 17. 20-24

Revestíos de la nueva condición humana creada a imagen de Dios


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


HERMANOS:
Esto es lo que digo y aseguro en el Señor: que no andéis ya, como es el caso de los gentiles, en la vaciedad de sus ideas. Vosotros, en cambio, no es así como habéis aprendido a Cristo, si es que lo habéis oído a él y habéis sido adoctrinados en él, conforme a la verdad que hay en Jesús. Despojaos del hombre viejo y de su anterior modo de vida, corrompido por sus apetencias seductoras; renovaos en la mente y en el espíritu y revestíos de la nueva condición humana creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Mt 4, 4b

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   No sólo de pan vive el hombre,
        sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 6, 24-35

El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».
Le replicaron:
«Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».
Jesús les replicó:
«En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron:
«Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Palabra del Señor.

 

 

 

 

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

29 de julio de 2018

 

PRIMERA LECTURA

2 Re 4, 42-44

Comerán y sobrará


Lectura del segundo libro de los Reyes.


EN aquellos días, acaeció que un hombre de Baal Salisá vino trayendo al hombre de Dios primicias de pan, veinte panes de cebada y grano fresco en espiga. Dijo Eliseo:
«Dáselo a la gente y que coman».
Su servidor respondió:
«¿Cómo voy a poner esto delante de cien hombres?».
Y él mandó:
«Dáselo a la gente y que coman, porque así dice el Señor: “Comerán y sobrará”».
Y lo puso ante ellos, comieron y aún sobró, conforme a la palabra del Señor.


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 144, 10-11. 15-16. 17-18 (R/.: cf. 16)

R/.   Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.

 

        V/.   Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
                que te bendigan tus fieles.
                Que proclamen la gloria de tu reinado,
                que hablen de tus hazañas.   
R/.

 

        V/.   Los ojos de todos te están aguardando,
                tú les das la comida a su tiempo;
                abres tú la mano,
                y sacias de favores a todo viviente.   
R/.

 

        V/.   El Señor es justo en todos sus caminos,
                es bondadoso en todas sus acciones.
                Cerca está el Señor de los que lo invocan,
                de los que lo invocan sinceramente.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Ef 4, 1-6

Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.


HERMANOS:
Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor, esforzándoos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Lc 7, 16

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Un gran Profeta ha surgido entre nosotros.
        Dios ha visitado a su pueblo.   
R/.

 

EVANGELIO

Jn 6, 1-15

Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».
Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Palabra del Señor.

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

22 de julio de 2018

 

PRIMERA LECTURA

Jer 23, 1-6

Reuniré el resto de mis ovejas, y les pondré pastores


Lectura del libro de Jeremías.


¡AY de los pastores que dispersan y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño! —oráculo del Señor—.
Por tanto, esto dice el Señor, Dios de Israel a los pastores que pastorean a mi pueblo:
«Vosotros dispersasteis mis ovejas y las dejasteis ir sin preocuparos de ellas. Así que voy a pediros cuentas por la maldad de vuestras acciones —oráculo del Señor—.
Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las apacienten, y ya no temerán ni se espantarán. Ninguna se perderá —oráculo del Señor—».
Mirad que llegan días —oráculo del Señor— en que daré a David un vástago legítimo:
reinará como monarca prudente,
con justicia y derecho en la tierra.
En sus días se salvará Judá,
Israel habitará seguro.
Y le pondrán este nombre:
«El-Señor-nuestra-justicia».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 22, 1b-3a. 3b-4. 5. 6 (R/.: 1b)

R/.   El Señor es mi pastor, nada me falta.

 

        V/.   El Señor es mi pastor, nada me falta:
                en verdes praderas me hace recostar;
                me conduce hacia fuentes tranquilas
                y repara mis fuerzas.   
R/.

 

        V/.   Me guía por el sendero justo,
                por el honor de su nombre.
                Aunque camine por cañadas oscuras,
                nada temo, porque tú vas conmigo:
                tu vara y tu cayado me sosiegan.   
R/.

 

        V/.   Preparas una mesa ante mi,
                enfrente de mis enemigos;
                me unges la cabeza con perfume,
                y mi copa rebosa.   
R/.


        V/.   Tu bondad y tu misericordia me acompañan
                todos los días de mi vida,
                y habitaré en la casa del Señor
                por años sin término.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Ef 2, 13-18

Eres nuestra paz: el que de dos pueblos ha hecho uno

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

HERMANOS:
Ahora, gracias a Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos estáis cerca por la sangre de Cristo.
Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba: la enemistad.
Él ha abolido la ley con sus mandamientos y decretos, para crear, de los dos, en sí mismo, un único hombre nuevo, haciendo las paces. Reconcilió con Dios a los dos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, a la hostilidad.
Vino a anunciar la paz: paz a vosotros los de lejos, paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre por medio de él en un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Jn 10, 27

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—;
        y yo las conozco, y ellas me siguen.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 6, 30-34

Andaban como ovejas sin pastor

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

15 de julio de 2018

 

PRIMERA LECTURA

Am 7, 12-15

Ve, profetiza a mi pueblo


Lectura de la profecía de Amós.


EN aquellos días, Amasías, sacerdote de Betel, dijo a Amós:
«Vidente: vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan, y allí profetizarás. Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino». Pero Amós respondió a Amasías:
«Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y un cultivador de sicomoros. Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: “Ve, profetiza a mi pueblo Israel”».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 84, 9abc y 10. 11-12. 13-14 (R/.: 8)

R/.   Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

 

        V/.   Voy a escuchar lo que dice el Señor:
                «Dios anuncia la paz
                a su pueblo y a sus amigos.»
                La salvación está cerca de los que le temen,
                y la gloria habitará en nuestra tierra.   
R/.

 

        V/.   La misericordia y la fidelidad se encuentran,
                la justicia y la paz se besan;
                la fidelidad brota de la tierra,
                y la justicia mira desde el cielo.   
R/.

 

        V/.   El Señor nos dará la lluvia,
                y nuestra tierra dará su fruto.
                La justicia marchará ante él,
                y sus pasos señalarán el camino.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA (forma larga)

Ef 1, 3-14

Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

BENDITO sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo
para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo,
según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos,
para alabanza de la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.
En él, por su sangre, tenemos la redención,
el perdón de los pecados,
conforme a la riqueza de la gracia
que en su sabiduría y prudencia
ha derrochado sobre nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad:
el plan que había proyectado realizar por Cristo,
en la plenitud de los tiempos:
recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.
En él hemos heredado también los que ya estábamos destinados por decisión del que lo hace todo según su voluntad, para que seamos alabanza de su gloria quienes antes esperábamos en el Mesías.
En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de la verdad —el evangelio de vuestra salvación—, creyendo en él habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido. Él es la prenda de nuestra herencia, mientras llega la redención del pueblo de su propiedad, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

SEGUNDA LECTURA (forma breve)

Ef 1, 3-10

Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.

BENDITO sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo
para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo,
según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos,
para alabanza de la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.
En él, por su sangre, tenemos la redención,
el perdón de los pecados,
conforme a la riqueza de la gracia
que en Su sabiduría y prudencia
ha derrochado sobre nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad:
el plan que había proyectado realizar por Cristo,
en la plenitud de los tiempos:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Cf. Ef 1, 17-18

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   El Padre de nuestro Señor Jesucristo
        ilumine los ojos de nuestro corazón,
        para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 6, 7-13

Los fue enviando

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y decía:
«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos». Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor.

 

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

8 de julio de 2018

 

PRIMERA LECTURA

Ez 2, 2-5

Son un pueblo rebelde y reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos


Lectura de la profecía de Ezequiel.


EN aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía:
«Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Ellos y sus padres me han ofendido hasta el día de hoy. También los hijos tienen dura la cerviz y el corazón obstinado; a ellos te envío para que les digas: “Esto dice el Señor”. Te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos».


Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial

Sal 122, 1b-2b. 2cdefg. 3-4 (R/.: cf 2)

R/.   Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.

 

        V/.   A ti levanto mis ojos,
                a ti que habitas en el cielo.
                Como están los ojos de los esclavos
                fijos en las manos de sus señores.   
R/.

 

        V/.   Como están los ojos de la esclava
                fijos en las manos de su señora,
                así están nuestros ojos
                en el Señor, Dios nuestro,
                esperando su misericordia.   
R/.

 

        V/.   Misericordia, Señor, misericordia,
                que estamos saciados de desprecios;
                nuestra alma está saciada
                del sarcasmo de los satisfechos,
                del desprecio de los orgullosos.   
R/.

 

SEGUNDA LECTURA

Cor 12, 7b-10

Me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

HERMANOS:
Para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría. Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido:
«Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad».
Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo.
Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.

 

 

Aleluya

Lc 4, 18

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

 

V/.   El Espíritu del Señor está sobre mí;
        me ha enviado a evangelizar a los pobres.   
R/.

 

EVANGELIO

Mc 6, 1-6

No desprecian a un profeta más que en su tierra

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
Y se escandalizaban a cuenta de él.
Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor.

 

 

 

 

 

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