Historia de Nuestra Parroquia

NACIMIENTO Y PRIMERA INFANCIA DE LA PARROQUIA DE CRISTO REY MURCIA

(EXTRACTADO DEL ESCRITO DE D. JOSE GARCIA MULERO)

La erección de la Parroquia de Cristo Rey esta datada el 25 de febrero de 1959 y publicada en el Boletín Oficial de la Diócesis de Cartagena con fecha de marzo del mismo año, donde se establecen los limites del termino parroquial; estos limites se modifican con fecha 25 de mayo de 1966, quedando fijados definitivamente.
Pese a estar erigida oficialmente la parroquia, no toma carta de naturaleza hasta el año 1970 en el que se hacen las primeras inscripciones en los libros parroquiales por el Rvdo. P. Luís González López; esta fecha es la que oficialmente debe marcar el nacimiento de La Parroquia de Cristo Rey de Murcia.
En el momento de erección de la parroquia y nombramiento del primer párroco cuenta con dos capillas:
Capilla de Atalayas
Capilla de La Flota
De momento solo contamos con una breve historia realizada por D. José García Mulero, sobre la Capilla de La Flota.
(En un futuro esperamos poder tener la de la Capilla de Atalayas).
Los primeros datos, de febrero de 1966, sitúan la Capilla de La Flota en los bajos comerciales del edificio llamado “Bloque Diputación” que cuenta con setenta y dos viviendas y construido por La Cooperativa Cristo de la Misericordia.
Estos vecinos, desconocedores de la erección de La Parroquia de Cristo Rey, se veían obligados a buscar sacerdotes que oficiasen La Eucaristía en domingos y festivos de precepto, repartiéndose estos oficios entre D. Bartolomé Ballesta Vivancos, canónigo de La Catedral y D. Jesualdo de Bañeras, p. capuchino.
La primera Eucaristía, celebrada en los bajos del edificio y que sirvió para la bendición de la obra que se acababa de iniciar, fue oficiada por el párroco de Santa Maria de Gracia D. Narciso Dols Morales
El Altar, donde se oficiaba la Eucaristía, era una antigua mesa de despacho; con la aportación de los fieles se pudo encargar, a un carpintero. un tablero enrejillado que servia de confesionario. D. Carmelo Sánchez Campillo, de profesión fundidor, donó una preciosa campanilla de bronce para solemnizar con su toque la Exposición de Santísimo, también se utilizaba para el llamamiento de los fieles a la Liturgia, haciéndola sonar en las cuatro esquinas de edificio.
En este peregrinar en busca de sacerdote, un buen día se presento en casa de D. José Gavia Mulero un párroco, D. Gines Cerón Martínez natural de Alhama, que oficio La Eucaristía durante un par de meses, hasta que lo destinaron a Pliego.

A la marcha de D: Ginés vino a ofrecerse D. Pedro Cerezuela Ruiz, “cura motorizado” en expresión de D. José Martínez Cerezuela que lo acompañaba, pues contaba con un SEAT 600.
Según D. José García Mulero, tanto el P. Cerezuela como el P. Cerón se “intitulaban nombrados párrocos de una parroquia para los vecinos innominada” ya que desconocían su creación en 1959.
En los bajos del edificio estuvo operativa la capilla un periodo corto de tiempo ya que se comenzó a distribuir y tabicar los bajos, por lo que se volvió a peregrinar en busca de nueva ubicación encontrándola poco después en una casa abandonada en la calle de La Flota; se derribaron los tabiques y se habilito un salón para oficiar La Santa Misa.
En este periodo se turnaban dos sacerdotes llegados de Sudamérica, utilizaban un Cáliz labrado en madera. La parroquia tenía el honroso privilegio de ser la mas pobre de Murcia.
Hasta los años 69/70 pasaron innumerables párrocos por la Capilla de La Flota. En el periodo descrito se hizo cargo de la Capilla D. Luís González
López, párroco que dio carácter oficial a la parroquia al poner en servicio los libros parroquiales y hacer las primeras inscripciones.
Debido al estado de ruina en que se encontraba la casa-parroquia, se busco un nuevo local donde ubicarla, encontrando un salón, propiedad de D. Antonio García Jurado que tras las oportunas gestiones entre el Obispado y dicho propietario fructificaron en un acuerdo de uso exclusivo al culto de la Iglesia Católica sin exigencia de ninguna contraprestación económica ni de ningún tipo. Con posterioridad el propietario cedió también la casa-vivienda colindante, para uso de la Parroquia. Esta cesión se mantuvo durante dieciocho años, entre 1972 y el Domingo de Ramos de 1990.
D. Manuel fue trasladado a Casillas y lo sustituyo D. Alfonso Guillamón quien, a petición de los feligreses, gestiono con el Obispado la compra de un bajo de 96m2 en el edificio “Alameda” en el Paseo Virgen de la Fuensanta, para ser acondicionado para el culto.
Este bajo tenía el suelo de tierra y paredes sin enlucir, por lo que se pidió un presupuesto para acondicionamiento del local, solado y enlucido de paredes, a un contratista que trabajaba para el Obispado y que oferto la obra en 2.800.000 Ptas. La parroquia contaba con 300.000 Ptas., producto de una “pedrea” de la Lotería de Navidad.
La empresa constructora de la urbanización mejoro la oferta anterior y valoro los trabajos en 2.000.000 de Ptas.
La Parroquia, apretándose el cinturón, se comprometió a aportar 1.000.000 de Ptas. A instancias del Obispado se negocio un crédito al 13% de interés, con Caja Murcia por el otro millón restante.
De cómo se amortizo dicho crédito da sobradas cuentas nuestro insigne historiador D. José García Mulero, a la sazón responsable económico de la parroquia.
La nueva capilla se inauguro El Domingo de Ramos de 1990 con la celebración por primera vez de La Procesión de Las Palmas por el Paseo de la Virgen de la Fuensanta.
En la prensa local del sábado 23 de marzo de 1991 se recoge la noticia, muy esperanzadora para nuestra parroquia, de la aprobación, por la Gerencia de Urbanismo de Murcia, del Proyecto de Reparcelación del Polígono 1 de la Ciudad Residencial nº 1 entre Atalayas y La Flota; en este proyecto se hace referencia a” un solar para la construcción de La Parroquia de Cristo Rey”

Es muy encomiable la labor realizada, tanto por el Obispado como por los representantes y directores de la parroquia, tanto para la cesión del solar como para la construcción de la actual Parroquia de Cristo Rey.
En estos momentos, aunque sin terminar, podemos sentirnos orgullosos y agradecidos por disfrutar de un maravilloso Templo y unos magníficos salones parroquiales.
Próximamente se inaugurara la capilla de diario y el despacho parroquial; con la apertura de la capilla se podrá dar paso al próximo reto, el solado de mármol de la iglesia.
Poco a poco, con tesón, sin descanso, con la ayuda de Dios y la generosa aportación de fieles e instituciones, La Parroquia de Cristo Rey vera concluida su “travesía del desierto” y disfrutara de la tierra prometida.
Gracia de todo corazón a aquellas instituciones y personas, religiosos y laicos, que con su tesón, generosidad y entrega han hecho posible esta magnifica realidad.
 
Nota: Si alguna persona detecta algún error en los datos o tuviera información interesante y no recogida en este escrito lo adjuntaríamos con mucho gusto, Seria muy interesante poder contar con documentación de la época tanto escrita, (reportaje de prensa, documentos) como grafica (planos o fotografías). La documentación seria escaneada y devuelta en perfecto estado. Se podría entregar en la parroquia o por E_mail: cristoreymurcia@gmail.com

 

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